En 2025, la Agencia Francesa de Productos para la Salud (ANSM) notificó el caso de un embarazo en una mujer de unos 30 años, que se descubrió 32 semanas después de su última menstruación, a pesar de estar planificando con un anticonceptivo implantable [1]. El implante de etonogestrel (Nexplanon) se había colocado unos 2,5 años antes y seguía siendo palpable en la cara interna del brazo [1]. La paciente presentaba obesidad, con un índice de masa corporal (IMC) de 38 kg/m2.
Según los resúmenes francés y británico de las características del producto (RCP) de este implante, el efecto anticonceptivo “está relacionado con los niveles plasmáticos de etonogestrel, que están inversamente relacionados con el peso corporal, y después de la inserción, disminuyen con el tiempo. La experiencia clínica a partir el tercer año de uso del implante en mujeres con sobrepeso es limitada, por lo que no se puede descartar que el efecto anticonceptivo en estas mujeres durante el tercer año de uso [de este método anticonceptivo] pueda ser inferior al que tiene en mujeres con un peso normal [¡sic!]. Por lo tanto, los profesionales de la salud pueden considerar reemplazar el implante antes de este periodo de tiempo en mujeres con peso mayor al normal” [2].
La información para la prescripción en EE UU señala que los ensayos clínicos de este implante no incluyeron a mujeres cuyo peso superara su “peso corporal ideal” en más de un 30% [3]. El RCP suizo indica que, para las mujeres que pesan más de 80 kg, “la experiencia clínica es (…) limitada” [4].
En la práctica, en mujeres con obesidad, es prudente considerar que los implantes de etonogestrel solo son eficaces durante dos años tras su inserción. Además de perder la eficacia después de este periodo relativamente corto, el uso concomitante de inductores enzimáticos (incluyendo la hierba de San Juan y la melatonina) también puede afectar su eficacia. Además, existe el riesgo de migración del implante [5].
Un dispositivo intrauterino (DIU) de cobre es una alternativa probada que no expone a las pacientes a estos riesgos ni a los demás efectos adversos de los progestágenos.
Referencias