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Investigaciones

¿Neurolépticos o antipsicóticos?

Prescrire International 2019; 28 (206):185
Traducido por Salud y Fármacos

Etiquetas: Neuroléptico,Antipsicóticos

  • Terminología influenciada por teorías fisiopatológicas.

En 1950, en Francia, un equipo encabezado por Paul Charpentier, un químico que trabajaba para la compañía Rhône-Poulenc, desarrolló un antihistamínico destinado a la anestesia, la clorpromazina. Durante su investigación sobre la anestesia, el cirujano Henri Laborit observó que clorpromazina hacía que los pacientes se comportaran de manera indiferente a su entorno. En 1952, los psiquiatras Jean Delay y Pierre Deniker probaron la clorpromazina en pacientes con agitación o psicosis y describieron sus efectos psicológicos y motores. En 1955, propusieron el nombre de “neurolépticos” (del griego, que significa que debilita el nervio) para los fármacos con los mismos efectos sintomáticos que clorpromazina [1, 2].

En Estados Unidos, a partir de la década de 1960, el término utilizado con más frecuencia para estos fármacos fue “antipsicótico”. Desde entonces, muchos psiquiatras estadounidenses han creído que estos fármacos no solo alivian los síntomas de la esquizofrenia, sino que corrigen una alteración bioquímica subyacente [2]. Por ejemplo, a principios de la década de 1970, la observación de que clorpromazina y haloperidol bloquean los receptores dopaminérgicos en el cerebro, fue uno de los argumentos que contribuyeron a generar la hipótesis de que había un vínculo causal entre el exceso de dopamina y la esquizofrenia [1-3]. Esta hipótesis fue utilizada posteriormente por la industria farmacéutica para promover estos fármacos [2].

El desarrollo de la clozapina a principios de la década de 1960, seguido en la década de 1990 por el desarrollo de otros “antipsicóticos” con menor afinidad por los receptores dopaminérgicos, condujo a nuevas hipótesis y teorías sobre la fisiopatología de la esquizofrenia [3, 4].

En unos pocos años, la clorpromazina y otros neurolépticos transformaron radicalmente el tratamiento de pacientes con psicosis. Pero la idea de que corrigen las alteraciones bioquímicas responsables de la enfermedad sigue siendo solo una hipótesis. Por este motivo, Prescrire considera que el término “antipsicótico”, que implica una acción directa sobre las causas de la enfermedad, no es el nombre más apropiado para estos fármacos. Por lo tanto, seguimos refiriéndonos a ellos como “neurolépticos”.

Referencias

  1. López-Muñoz F et al. “History of the discovery and clinical introduction of chlorpromazine” Ann Clin Psychiatry 2005; 17 (3): 113-135.
  2. Moncrieff J “Magic bullets for mental disorders: the emergence of the concept of an “antipsychotic” drug” J Hist Neurosci 2013; 22 (1): 30-46.
  3. Meyer JM “Pharmacotherapy of psychosis and mania”. En: Brunton LL et al. “Goodman and Gilman’s The Pharmacological Basis to Therapeutics” 13ª ed McGraw Hill, Nueva York 2018: 279-302.
  4. Natesan S and Kapur S “Antipsychotic therapy over half a century: a tale of discovery from chlorpromazine to aripiprazole” Natl Med J India 2012; 25 (4): 193-195.
creado el 4 de Diciembre de 2020