En agosto de 2025, la FDA concedió la autorización acelerada a la semaglutida inyectable (Wegovy) para el tratamiento de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASH), en adultos con fibrosis de moderada a avanzada (exceso de tejido cicatricial en el hígado) [1].
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica o MASH (anteriormente conocida como hígado graso no alcohólico o NASH) es una enfermedad crónica por hígado graso que afecta a un porcentaje de entre el 30% y 40% de la población adulta a nivel mundial, incluyendo alrededor del 60% al 70% de las personas con diabetes tipo 2 y del 70% al 80% de las personas con obesidad [2]. Se trata de una enfermedad de evolución lenta en la que se acumula grasa en el hígado, lo que provoca inflamación y cicatrización, y puede derivar en cirrosis (cicatrización grave del hígado), cáncer de hígado, insuficiencia hepática, trasplante de hígado y muerte.
Los síntomas de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica incluyen fatiga, debilidad muscular y pérdida inexplicable de peso, pero a menudo la enfermedad no se diagnostica hasta que llega a un estado grave. Las personas con diabetes tipo 2, obesidad, colesterol alto y/o hipertensión arterial son especialmente vulnerables a la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica [3].
En 2024, la FDA concedió la autorización acelerada al resmetirom (Rezdiffra), un medicamento oral para el tratamiento de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica en adultos con fibrosis hepatica de moderada a avanzada [4]. El Grupo de Investigación en Salud de Public Citizen designó al resmetirom como medicamento “No Usar”, debido a las preocupaciones sobre sus beneficios clínicos y su seguridad y eficacia a largo plazo [5].
Semaglutida
La semaglutida es un agonista del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) que imita a una hormona natural, el glucagón, la cual estimula la liberación de insulina y el apetito [6]. Entre los efectos adversos más comunes se incluyen náuseas, diarrea, dolor abdominal, dolor de cabeza, dispepsia (indigestión), mareos, hipoglucemia en pacientes con diabetes tipo 2 y gastroenteritis [7].
La semaglutida se autorizó inicialmente en 2017 bajo el nombre comercial Ozempic, como complemento de la dieta y el ejercicio para el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2. Posteriormente, se autorizó bajo este mismo nombre comercial para indicaciones cardiovasculares y renales en adultos con diabetes tipo 2 [8]. Posteriormente, se ha autorizado la semaglutida bajo el nombre comercial de Wegovy para indicaciones adicionales. Una de ellas es el control del peso a largo plazo en adultos y pacientes pediátricos de 12 años o más, con obesidad, así como en adultos con sobrepeso y al menos una comorbilidad relacionada con el peso [9]. Una segunda indicación es la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares adversos graves (muerte, ataques cardíacos no mortales y accidentes cerebrovasculares) en adultos con enfermedad cardiovascular y que padezcan obesidad o sobrepeso.
El tratamiento del síndrome de MASH es ahora la tercera indicación. La indicación para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica no incluye a los pacientes con cirrosis [10].
Cuando se comercializa bajo el nombre de Wegovy, la semaglutida se administra mediante plumas precargadas de dosis única que liberan dosis preestablecidas (0,25 miligramos [mg], 0,5 mg, 1 mg, 1,7 mg o 2,4 mg) una vez a la semana, mediante inyección subcutánea.
Para los pacientes con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, la dosis de mantenimiento habitual es de 2,4 mg una vez a la semana, que se puede reducir a 1,7 mg para aquellos que no toleren la dosis más alta.
La semaglutida incluye una advertencia de caja negra que señala un mayor riesgo de padecer un tipo de tumor tiroideo. También está contraindicada en pacientes con determinados tipos de cáncer de tiroides y con síndrome de cáncer endocrino.
El ensayo clínico en curso que respalda la autorización [11]
La autorización de la FDA de la semaglutida para tratar la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica se basó en los resultados provisionales de un ensayo de fase III, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, actualmente en curso, cuyos resultados se publicaron en 2025.
El ensayo asignó aleatoriamente a los adultos elegibles, diagnosticados con la enfermedad hepática esteatósica asociada
a disfunción metabólica mediante biopsia hepática, a recibir inyecciones semanales de semaglutida (534 participantes) o placebo (266 participantes); ambos grupos recibieron intervenciones sobre el estilo de vida, para fomentar la reducción de la ingesta calórica y la práctica de ejercicio.
En un análisis provisional planificado tras 72 semanas, el criterio de valoración principal —la resolución de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica sin empeoramiento de la fibrosis hepática— se cumplió en el 62,9% de los participantes del grupo que recibió tratamiento y en el 34,2% de los participantes en el grupo placebo. Además, el 36,8% de los participantes en el grupo que recibió el tratamiento mostró una reducción de la cicatrización hepática sin empeoramiento de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, en comparación con el 22,4% de los del grupo placebo.
El ensayo de fase III de la semaglutida está en curso y continuará durante 240 semanas. El objetivo es determinar si las mejoras observadas tras 72 semanas dan lugar a una disminución de los eventos clínicos relacionados con el hígado (por ejemplo, cirrosis, insuficiencia hepática y muerte), al cabo de 240 semanas [12].
La ficha técnica del medicamento señala que la aprobación prolongada de la semaglutida para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica “puede depender de la verificación y descripción del beneficio clínico en un ensayo confirmatorio”. La FDA también exige al fabricante que modifique el ensayo clínico en curso, para evaluar formalmente la seguridad del uso de la semaglutida para el páncreas, y los efectos adversos relacionados con los huesos [13].
¿Qué hacer?
Si usted tiene enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, con fibrosis hepática de moderada a avanzada, consulte a su médico sobre la semaglutida y otras opciones de tratamiento.
Los pilares del tratamiento son evitar el consumo de alcohol, seguir una dieta adecuada y realizar ejercicio físico para favorecer una pérdida de peso sostenida y saludable; y controlar otras enfermedades, como la diabetes, la hiperlipidemia y la hipertensión arterial. En muchas personas, la enfermedad se estabiliza o mejora; incluso en las formas avanzadas; la enfermedad puede tardar años en progresar.
Esté atento a los efectos adversos, y a las numerosas advertencias y precauciones que hay que tener en cuenta en el caso de la semaglutida, como las relacionadas con la hipoglucemia, la pancreatitis aguda y las reacciones adversas y enfermedades gastrointestinales graves.
Aún no se ha determinado la seguridad a largo plazo de la semaglutida para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, y tampoco se ha establecido su eficacia en cuanto a los criterios de valoración clínicos relacionados con el hígado, como la cirrosis, la insuficiencia hepática y la muerte. Por estas razones, el Grupo de Investigación en Salud de Public Citizen ha clasificado a la semaglutida para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica como
“No usar durante siete años”.
Referencias