La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha instado a la Unión Europea (UE) y a sus Estados miembros a no desconectar el acceso a los patógenos y datos conexos del reparto de los beneficios derivados de la investigación y el desarrollo que se ha realizado gracias a dicho acceso.
MSF formuló este llamado mediante una carta firmada por su secretaria médica internacional, la Dra. María Guevara. La carta insta a la UE y a sus Estados miembros a «rechazar cualquier resultado que separe el acceso a patógenos de un sistema vinculante de reparto de beneficios, y a insistir, en cambio, en un sistema PABS que permita el acceso a cambio de obligaciones claras, contractuales y exigibles. Esto permitiría que la UE cumpliera, de forma significativa, sus compromisos de equidad y solidaridad en la salud mundial».
La carta se envió antes de la reanudación de las negociaciones sobre el sistema de acceso a patógenos y reparto de beneficios (PABS) en el marco del Acuerdo sobre Pandemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se han reanudado las negociaciones y se celebran en la sede de la OMS en Ginebra, del 27 de abril al 1 de mayo, en modalidad híbrida.
El llamado a rechazar la desconexión entre el acceso y el reparto de beneficios responde a que la UE está en contra de la firma de contratos jurídicamente vinculantes que incluyan obligaciones de reparto de beneficios como condición previa para acceder a muestras de patógenos o a datos conexos. La UE insiste en que los receptores de dichas muestras y datos solo deben firmar contratos de reparto de beneficios tras desarrollar productos como vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas (VTD), y no en el momento del acceder a las muestras.
Según los países en desarrollo, el enfoque de la UE no solo infringe las normas y estándares de acceso y reparto de beneficios (ABS) establecidos por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y su Protocolo de Nagoya, sino que también genera incertidumbre sobre dicho reparto. Una vez desarrollados los VTD, el poder de negociación se desplaza hacia las empresas farmacéuticas, que podrían eludir cualquier obligación legal relativa al reparto de beneficios.
Por ello, la carta de MSF aboga por «garantizar que el acceso a patógenos y datos se base de manera firme y concreta en compromisos exigibles de reparto de beneficios».
La carta describe la experiencia vivida durante la crisis del ébola como «emblemática» de la «injusticia» provocada por la falta de reparto de beneficios. «Durante el brote de ébola en África Occidental de 2014-2016, las comunidades afectadas y el personal sanitario que trabajaba en primera línea facilitaron muestras y datos que permitieron desarrollar candidatos a tratamientos a una velocidad sin precedentes.
Sin embargo, cuando años más tarde surgieron nuevas oleadas de ébola, la población de los países afectados siguió teniendo dificultades para acceder a los tratamientos en la escala y con la prontitud necesarias, ya que las existencias y las decisiones de suministro dependían en gran medida de intereses de seguridad nacional o de las consideraciones comerciales de los fabricantes. Los investigadores y las empresas farmacéuticas que utilizaron muestras clínicas de ébola no estaban obligadas a repartir los beneficios y garantizar el acceso justo y equitativo a los tratamientos resultantes por parte de las personas y los países, en función de las necesidades sanitarias».
Según la carta: «Cualquier modelo que permita que los desarrolladores se aprovechen del acceso multilateral a patógenos sin condiciones jurídicamente vinculantes arraigará precisamente las desigualdades que el Acuerdo sobre Pandemias pretende abordar».
La carta va dirigida a la Presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea y al comisario de Salud y Bienestar Animal de la UE, Olivér Várhelyi.