Bloomberg informa que el oncólogo suizo Christoph Renner ha tratado a pacientes con cáncer hematológico con Lunsumio, un medicamento nuevo que ayuda al sistema inmunitario a reconocer y destruir las células malignas [1]. El verano pasado, Renner recibió un correo electrónico de Roche Holding AG, fabricante de Lunsumio, informándole que el tratamiento ya no estaría disponible en Suiza porque las aseguradoras de salud no cubrirán las infusiones.
Esta es la respuesta de Roche a las políticas estadounidenses que aspiran a que las empresas equiparen los precios de los medicamentos en EE UU al precio más bajo que pagan otros países de altos ingresos. En Suiza, los medicamentos nuevos suelen costar mucho menos que en EE UU, por lo que, en teoría, los estadounidenses deberían beneficiarse del cambio. El problema es que, en lugar de bajar los precios en EE UU, las empresas farmacéuticas los están subiendo en otros lugares.
Al parecer, Suiza es renuente a pagar más, porque cuando suben los precios de los medicamentos también suben las primas de los seguros de salud.
En Suiza, la industria farmacéutica emplea directamente a más de 50.000 personas, e indirectamente a otras 250.000 que operan como distribuidores y prestadores de servicios. La industria farmacéutica, de ciencias de la vida y química representan más de la mitad de las exportaciones totales de Suiza. Sin embargo, el año pasado, la contribución de la industria farmacéutica a la economía nacional alcanzó su nivel más bajo desde que el gobierno comenzó a medir este indicador, en 1990.
Los líderes de la industria afirman que la reducción de precios afectará sus márgenes de beneficio; si a esto se le suma el reciente aumento de los impuestos corporativos en Suiza, el desarrollo de medicamentos en el país será cada vez menos competitivo. Consecuentemente, las empresas están recortando sus plantillas de empleados: Novartis está recortando cientos de puestos de producción, Pfizer Inc. ha reducido drásticamente su plantilla y Johnson & Johnson está abandonando por completo la producción de vacunas en Suiza.
La economía del lanzamiento de un medicamento en Suiza es compleja. El país exige envases específicos y mantiene sus propias normas regulatorias para un mercado de apenas nueve millones de personas. A medida que se intensifica la presión estadounidense, las compañías farmacéuticas van reconsiderando el calendario de lanzamiento de medicamentos, y Suiza se ve cada vez más relegada a un segundo plano. Las aseguradoras suizas solo cubren el 47% de los nuevos fármacos, comparado con dos tercios en 2018.
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