Según el Consejo Nacional de Coordinación para la Prevención y el Control de Errores de Medicación, el error de medicación se define como “cualquier evento prevenible que pueda causar o conducir al uso inapropiado de medicamentos, o a que el paciente sufra daños mientras el medicamento está bajo el control del profesional de la salud, el paciente o el consumidor…” [1].
En EE UU, cada año, los errores de medicación obligan a más de 1,5 millones de personas a acudir a los servicios de urgencias y provocan entre 44.000 y 98.000 muertes hospitalarias, generando alrededor de US$50 millones en gastos sanitarios, discapacidad y pérdida de productividad [1].
Para Kathleen Kenny, farmacéutica comunitaria con doctorado del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado y más de 30 años de experiencia como farmacéutica [1], los errores de medicación constituyen un grave problema de salud pública que afecta desproporcionadamente a poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y personas con baja alfabetización en salud.
Kenny atribuye los errores de medicación a que estos grupos poblacionales tienen mayor susceptibilidad a los efectos adversos y enfrentan una serie de variables fisiológicas, dificultades cognitivas, regímenes farmacológicos complejos y barreras de comunicación que dificultan su adherencia al tratamiento.
Menores de edad
Tienen una fisiología distinta que afecta la farmacocinética y la farmacodinámica de los medicamentos, lo que aunado a los cambios propios del desarrollo y a la dificultad para administrar fármacos a la población pediátrica, exige especial atención al momento de prescribir (especialmente al calcular la dosificación), dispensar y administrar los medicamentos para disminuir la probabilidad de error en menores de edad.
Los errores de medicación son más frecuentes en lactantes y niños pequeños que en niños mayores, y hasta en un 80% de los casos ocurren en el hogar. Por otra parte, la limitada capacidad para identificar y comunicar los síntomas relacionados con los medicamentos favorece el retraso en la detección de errores de medicación pediátricos [1].
Adultos Mayores
Los cambios fisiológicos propios del envejecimiento reducen la capacidad de metabolizar y excretar los medicamentos, prolongando su vida media y provocando su acumulación en el organismo. La coexistencia de varias enfermedades crónicas aumenta la probabilidad de polifarmacia (uso regular de cinco o más medicamentos simultáneamente) en el adulto mayor y consecuentemente aumentan las interacciones medicamentosas, incrementando el riesgo de que ocurran errores de medicación y efectos adversos.
Además, el deterioro cognitivo afecta la capacidad para seguir las indicaciones sobre la administración de medicamentos y recordar los horarios. La pérdida de la capacidad para comprender las instrucciones y/o la pérdida de la memoria pueden tener consecuencias graves (a veces fatales) en los adultos mayores.
Se estima que el 60% de los errores de medicación entre los adultos mayores ocurren durante las transiciones de atención entre diferentes centros de salud. El intercambio de información entre múltiples equipos de atención aumenta la probabilidad de errores de medicación [1].
Barreras de comunicación y de alfabetización en salud que favorecen errores de medicación
Kenny menciona que la alfabetización sanitaria es la capacidad de una persona para encontrar, comprender y utilizar información sanitaria para tomar decisiones, y cuando a los niveles bajos de alfabetización en salud se suman a las barreras del lenguaje, se dificulta la comunicación entre los pacientes y el personal de salud, favoreciendo la ocurrencia de errores de medicación [1]. En este contexto Kenny subraya la importancia de contar con traductores y con materiales informativos sobre prescripción adecuada en varios idiomas.
Finalmente, Kenny concluye que los errores de medicación en las poblaciones pediátricas, adultos mayores y aquellas comunidades con baja alfabetización en salud, se deben a la convergencia de las vulnerabilidades específicas de cada paciente, y puede tener consecuencias graves que incluyen la muerte.
Kenny resalta el papel fundamental de los farmacéuticos en la mitigación de los riesgos, al ofrecer asesoría adaptada a cada población e implementar controles de seguridad que prevengan la ocurrencia de esos errores.
Fuente original:
Kenny, K. Limited Health Literacy and Language Proficiency. Pharmacy Times, 24 de diciembre de 2025. https://www.pharmacytimes.com/view/medication-errors-disproportionately-affect-vulnerable-populations