En un ensayo clínico aleatorizado doble ciego, se analizaron los efectos del uso de cannabidiol (CBD) dos veces al día, sobre los niveles de enzimas hepáticas y las hormonas endocrinas en adultos sanos. El estudio de cuatro semanas —realizado en una unidad de farmacología clínica de Wisconsin y publicado en JAMA Internal Medicine, en julio de 2025— reveló que las dosis de CBD, como las que se usan en los productos de consumo de CBD no regulados, se relacionaban con un aumento de los niveles de enzimas hepáticas y, en varios casos, con posibles lesiones hepáticas inducidas por medicamentos.
Los resultados del estudio resaltan las preocupaciones en torno al consumo de productos de CBD, y sus consecuencias a largo plazo para la seguridad del hígado, y alertan a los médicos sobre la necesidad de realizar pruebas de despistaje para detectar el uso de CBD en los pacientes con niveles elevados de enzimas hepáticas [1].
El uso del CBD y la salud hepática
El CBD es uno de los componentes bioactivos más prevalentes de la planta de cannabis. A diferencia del cannabinoide psicoactivo delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ9-THC), el CBD no produce efectos tóxicos. Después de que el Congreso aprobara la Ley de Mejora Agrícola (Agriculture Improvement Act) de 2018, que eliminó los cannabinoides derivados del cáñamo, con bajas concentraciones de Δ9-THC de la definición de marihuana en la Ley de Sustancias Controladas (Controlled Substances Act), el mercado de productos de CBD se expandió rápidamente en EE UU.
Los productos de CBD que no están regulados ni aprobados por la FDA se comercializan por supuestos beneficios, como la reducción del dolor, el alivio de la ansiedad o los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo y en dormir mejor [2]. Los productos se comercializan en muchas formas – gominolas, cremas, aceites, bebidas e incluso golosinas para mascotas. Según la Encuesta Nacional sobre Salud y el uso de drogas de 2022, el 21% de los adultos que residen en EE UU reportaron haber usado CBD en el último año [3].
En la actualidad, el único producto con CBD que la FDA ha aprobado es Epidiolex, que se receta para las convulsiones asociadas al síndrome de Lennox-Gastaut, el síndrome de Dravet y el complejo de esclerosis tuberosa [4]. En los ensayos clínicos, la toxicidad hepática es un efecto adverso frecuente, especialmente en dosis más altas, o cuando se combina con otros medicamentos como los anticonvulsivantes [5]. Sin embargo, se sabe poco sobre cómo las dosis más bajas de CBD en productos de consumo no regulados pueden afectar la función hepática.
El apoyo público que se ha otorgado recientemente a CBD también ha generado mensajes contradictorios, especialmente para los adultos mayores. En septiembre de 2025, el presidente Donald Trump compartió un video en el que se promocionaba el CBD como un tratamiento beneficioso para las personas mayores; el video también sugería que Medicare debería cubrir el CBD [6].
La publicación de Trump fue recibida con escepticismo; los investigadores hicieron hincapié en que la evidencia que respalda el uso del CBD para tratar enfermedades que se presentan frecuentemente con la edad, no es concluyente. Además, los adultos mayores, especialmente aquellos que toman múltiples medicamentos, pueden correr un mayor riesgo de sufrir lesiones hepáticas por estos productos no regulados [7].
El nuevo estudio [8]
En este ensayo aleatorizado doble ciego y controlado con placebo, se evaluaron los efectos del CBD en los niveles de enzimas hepáticas y de hormonas endocrinas con una dosis que estaba dentro del rango de uso por parte de los consumidores. Se reclutó a un total de 201 adultos sanos y fueron asignados aleatoriamente para recibir 5 mg/kg/día (aproximadamente 400 mg/día) de CBD, en dos dosis diarias de la mitad de la cantidad total o un placebo. Ambos grupos se sometieron a monitoreos semanales de laboratorio durante 28 días.
Los investigadores midieron los niveles de alanina aminotransferasa (ALT) o aspartato aminotransferasa (AST) como criterios de valoración principales. Se evaluó la proporción de participantes de cada grupo que presentaron elevaciones de ALT o AST superiores al triple del límite superior normal durante el período de estudio.
En el grupo tratado con CBD, ocho de los 151 participantes (5,6%) presentaron elevaciones de ALT o AST superiores al triple del límite superior normal, mientras que ninguno de los 50 participantes en el grupo tratado con placebo presentó tales elevaciones de los niveles de enzimas hepáticas. Estas elevaciones se desarrollaron en las tres o cuatro semanas siguientes al inicio del tratamiento con CBD, alcanzaron su máximo nivel uno o dos días después de la interrupción del tratamiento y volvieron a los valores iniciales en una o dos semanas.
Adicionalmente, siete participantes del grupo del CBD (4,9%) tuvieron que dejar de tomarlo porque cumplieron los criterios preestablecidos que indicaban que podían sufrir una lesión hepática inducida por fármacos [9]. No se produjeron eventos adversos graves ni potencialmente mortales. En cuanto a las hormonas endocrinas, los investigadores no observaron diferencias sustanciales en los cambios con respecto al valor inicial, entre los grupos de CBD y placebo [10].
Aunque el estudio no evaluó los efectos a largo plazo del uso de CBD en la función hepática, los aumentos en los niveles enzimáticos sin síntomas apreciables sugieren que la lesión hepática relacionada con el CBD puede pasar desapercibida si no se hace un monitoreo clínico rutinario. Los hallazgos suscitan preocupación por los consumidores que utilizan productos de CBD durante largos períodos de tiempo sin supervisión médica.
Los resultados del nuevo estudio coinciden con los de un estudio aleatorizado y abierto realizado previamente en el que se utilizó una dosis de 300 mg/día de CBD durante cuatro semanas. En ese estudio, cuatro participantes (6,8%) experimentaron elevaciones de las enzimas hepáticas superiores al triple del límite superior normal; uno de los casos se clasificó como “crítico”. No se observó elevación de las enzimas hepáticas en el grupo placebo.
¿Qué hacer?
Si usted utiliza un producto de CBD de venta libre no regulado, especialmente si lo ha utilizado regularmente durante un período prolongado, comuníquelo a su médico durante las consultas. Consulte con su médico si hay que realizar análisis de sangre para monitorear sus niveles de enzimas hepáticas. Evite los productos de CBD de venta libre si ya padece una enfermedad hepática, si bebe alcohol con frecuencia, si tiene antecedentes de alcoholismo o de abuso de otras drogas/sustancias, o si toma medicamentos de venta con receta que pueden dañar el hígado.
Referencias