El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EE UU (CDC por su sigla en inglés Centers for Disease Control and Prevention), adjudicó US$1,6 millones a investigadores de la University of Southern Denmark para evaluar dos estrategias de vacunación neonatal contra la hepatitis B en Guinea-Bissau:
Este estudio se desarrollará antes de que el país adopte de manera universal la administración de la vacuna al nacer en 2027, medida respaldada por la Organización Mundial de la Salud como el estándar internacional.
El caso expone importantes tensiones entre la innovación científica, las políticas públicas y los principios éticos universales; y plantea serios interrogantes sobre: el balance riesgo–beneficio, la relevancia social del conocimiento producido, la validez externa y la protección de los participantes recién nacidos en el contexto de la investigación internacional en áreas geográficas de alta vulnerabilidad económica y sociocultural.
Entre otras variables, el equipo investigador estimará la mortalidad en la primera infancia y medirá los eventos mórbidos. El organismo financiador de este estudio sostuvo que la investigación aportará información sobre la ampliación de los posibles efectos de la vacunación más allá de la prevención específica de la hepatitis B, mientras que especialistas en vacunación cuestionaron la capacidad del diseño de investigación propuesto para evaluar los beneficios reales, ya que la prevención de las complicaciones crónicas por la hepatitis B se manifiestan décadas después de la infección neonatal.
Según Statnews, William Moss, un académico de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, señaló que un seguimiento de cinco años difícilmente captará los desenlaces que justifican la vacunación temprana [1].
Los expertos recordaron que la infección durante el primer año de vida conlleva un riesgo cercano al 90% de cronificación, y un riesgo sustancial de cirrosis o carcinoma hepático en la adultez.
El debate ocurre en paralelo a cambios recientes en la política estadounidense.
El Advisory Committee on Immunization Practices recomendó retirar la política universal de administrar la dosis de la vacuna contra la hepatitis B al nacer en EE UU, una decisión que la dirección interina del CDC aceptó. La recomendación no se basó en nueva evidencia de daños o ineficacia, pese a que la estrategia vigente redujo en 99% la transmisión neonatal en ese país.
Stabell Benn y Aaby, quienes liderarán el proyecto desde el Centro Bandim Health Project, han promovido la hipótesis de que ciertas vacunas generan efectos inespecíficos sobre la salud general. Los líderes del proyecto han planteado que la vacuna contra la hepatitis B podría modificar la susceptibilidad a otras infecciones, con posibles diferencias por sexo. Por otra parte, investigadores independientes que revisaron análisis previos del grupo cuestionaron la consistencia metodológica de esas conclusiones.
Bioeticistas y profesionales de la salud manifestaron su inquietud por la asignación aleatoria de recién nacidos a un esquema sin dosis de vacuna al nacer, en un entorno donde la prevalencia de la hepatitis B crónica oscila entre el 13% y el 18% [1].
Los críticos de este proyecto señalaron que la investigación internacional debe aplicar los estándares aceptables de protección de los participantes y no debe trasladar riesgos evitables a poblaciones vulnerables. Un protocolo de investigación que no obtendría la aprobación de un comité de ética en EE UU tampoco debería implementarse en un país con menores recursos científicos, económicos y de infraestructura sanitaria.
Varios científicos advirtieron que las marcadas diferencias epidemiológicas y sociales entre Guinea-Bissau y EE UU limitarán la aplicabilidad externa de los hallazgos.
El debate que ha suscitado este proyecto resalta la obligación de garantizar que los ensayos clínicos en contextos de bajos ingresos entre otras vulnerabilidades, cumplan con los estándares que rigen la investigación en países de altos ingresos.
Fuente Original:
Nota de Salud y Fármacos. La OMS, el 13 de febrero hizo la siguiente declaración sobre este estudio: Declaración sobre el ensayo previsto de la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B en Guinea-Bissau https://www.who.int/es/news/item/13-02-2026-statement-on-the-planned-hepatitis-b-birth-dose-vaccine-trial-in-guinea-bissau
La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B es una intervención eficaz y esencial de salud pública, con un historial demostrado. Previene la enfermedad hepática, potencialmente mortal, al interrumpir la transmisión maternofilial en el momento de nacer. Se utiliza desde hace más de tres décadas y más de 115 países la incluyen en su calendario de vacunación. Proteger a los recién nacidos con una dosis neonatal administrada oportunamente no solo aporta beneficios individuales, sino que además es crucial para las iniciativas nacionales y mundiales de eliminación.
En respuesta a recientes preguntas de los medios de comunicación, la OMS quisiera declarar lo siguiente:
La OMS es consciente del ensayo controlado aleatorizado (ECA) sobre la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B propuesto en Guinea-Bissau. Con arreglo a las preguntas planteadas en información disponible públicamente y en consulta con los pertinentes expertos, la justificación científica del estudio, sus salvaguardas éticas y su alineación general con los principios establecidos para las investigaciones con participantes humanos suscitan importantes preocupaciones en la OMS.
¿Por qué no es ético no administrar la vacuna?
En su forma actual, y con arreglo a la información publicada, el ensayo es incongruente con los principios éticos y científicos establecidos.
La OMS es sabedora de que Guinea-Bissau ha suspendido el estudio hasta que se efectúen nuevos exámenes técnicos. La OMS está a disposición de Guinea-Bissau para prestarle apoyo mientras examina la vía que debe seguir y para acelerar la introducción de la dosis neonatal y fortalecer la aplicación mediante:
La OMS mantiene su compromiso de colaborar con las autoridades nacionales, los investigadores y los asociados para velar por que todos los recién nacidos –en Guinea-Bissau y en todo el mundo– reciban protección oportuna y basada en la evidencia contra la hepatitis B y que las investigaciones realizadas en este ámbito cumplan las más estrictas normas éticas y científicas.
Nota para la redacción
La hepatitis B provoca cientos de miles de muertes cada año en todo el mundo. La transmisión en el momento de nacer es la ruta más habitual hacia una infección de por vida. Aproximadamente el 90 % de los recién nacidos infectados al nacer pasan a ser portadores crónicos de alto riesgo de cirrosis y cáncer de hígado.
Se estima que en Guinea-Bissau más del 12 % de los adultos tienen hepatitis B crónica (2022) y que la infección en menores de cinco años (en torno al 2 % en 2020) está muy por encima de la meta mundial (≤0,1 %). En 2024 Guinea-Bissau decidió oficialmente añadir la dosis neonatal contra la hepatitis B a su calendario de vacunación, con una introducción prevista para 2028 a más tardar. Esta decisión normativa confirma el valor de la vacuna y pone de relieve además el imperativo ético de no negar a los recién nacidos la protección oportuna.