La resistencia a los antibióticos es uno de los mayores problemas de salud a nivel global, y tiene consecuencias de gran alcance si no se toman medidas urgentes para evitar una era postantibiótica. Dentro del concepto más amplio de resistencia a los antimicrobianos (RAMI), la resistencia a los antibióticos es el riesgo más grave y urgente a nivel mundial. Sin embargo, la financiación y la coordinación para la acción siguen estando muy por debajo de la magnitud del desafío.
Un nuevo análisis e informe de políticas de ReAct destaca las barreras persistentes que impiden que los países accedan y utilicen de manera óptima la financiación internacional para implementar sus planes de acción nacionales contra la resistencia a los antimicrobianos. También identifica oportunidades para que la financiación mundial para la RAMI sea más coherente, eficiente y accesible, y describe vías para fortalecer los mecanismos mundiales, con el fin de lograr una financiación para la RAMI más coordinada y eficaz.
La brecha entre la aceptación de la realidad y los recursos
Aunque los gobiernos y las instituciones globales reconocen cada vez más que la resistencia a los antibióticos es una prioridad crítica en materia de desarrollo y salud, los recursos dedicados a abordarla siguen siendo muy insuficientes.
La implementación efectiva de este tipo de actividades depende de los Planes de Acción Nacionales (PAN), a nivel de cada país.
Sin embargo, los países siguen teniendo dificultades para acceder a los limitados fondos disponibles, y los recursos internacionales existentes se suelen percibir como fragmentados, aislados y con objetivos muy limitados. Esta brecha se produce en un contexto de inestabilidad financiera mundial, caracterizada por la disminución de la ayuda oficial al desarrollo (AOD, official development assistance) y una creciente presión sobre los sistemas de salud, especialmente en los países de bajos y medianos ingresos.
Entender las barreras
El análisis de ReAct se basa en entrevistas y encuestas realizadas a unas 20 partes interesadas, entre las que se incluyen asesores nacionales de África, América Latina y Asia-Pacífico, así como representantes de importantes instituciones financieras multilaterales y organismos técnicos. El trabajo también se basa en diálogos que ReAct había mantenido previamente sobre el aumento de las actividades y la financiación para mitigar el desafío de la resistencia a los antibióticos, con el objetivo de profundizar en la comprensión de las principales barreras a las que se enfrentan tanto los financiadores como los receptores de dicha ayuda.
El estudio se centra en cuatro importantes mecanismos multilaterales que, en los últimos años, han proporcionado cada vez más financiación a los planes de acción nacionales contra la resistencia a los antimicrobianos:
Si bien estos mecanismos han evolucionado, elaborado guías y asignado fondos para intervenciones contra la RAMI, su implementación sigue siendo relativamente limitada en comparación con las necesidades. La reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la RAMI, de 2024, reconoció la brecha de financiación y estableció el objetivo de movilizar US$100 millones en financiación catalítica, a través del Fondo fiduciario de asociados múltiples para la RAMI.
Aunque el alcance del análisis es intencionalmente limitado, revela los retos sistémicos más generales que afectan a la forma en que se financia la RAMI a nivel internacional, y sienta las bases para un diálogo más amplio sobre posibles soluciones.
Principales hallazgos y retos
El análisis identificó una serie de retos y obstáculos clave relacionados con la financiación internacional para la implementación de planes de acción contra la RAMI, que se originan tanto a nivel nacional, en los países receptores, como a nivel de los financiadores específicos, y a través del ecosistema global más amplio de políticas y financiación.
En todos estos niveles, se resaltan las siguientes categorías principales de retos clave:
Estos retos se ven agravados por la reducción de la financiación para la salud mundial y las demandas que compiten con los fondos existentes. La disminución de la ayuda oficial al desarrollo y el cambio de prioridades de los donantes han intensificado la competencia por unos recursos limitados, lo que supone una presión adicional para los sistemas de salud de los países de bajos y medianos ingresos que dependen del apoyo externo.
Muchos países dependen considerablemente de la financiación internacional para mantener las actividades relacionadas con la RAMI, lo que los hace vulnerables a las fluctuaciones externas. El espacio fiscal limitado, la débil capacidad institucional, y la ausencia de líneas presupuestarias destinadas específicamente a la RAMI, limitan aún más la sostenibilidad a largo plazo.
Optimizar la coordinación para financiar los programas contra RAMI
Reconociendo la naturaleza sistémica de muchas de las limitaciones de financiación, es necesario encontrar soluciones estructurales a nivel interinstitucional y mundial para mejorar la coordinación, la coherencia y el diálogo. Si bien las perspectivas de poner en marcha un mecanismo de financiación completamente nuevo, dedicado exclusivamente a la RAMI parecen limitadas en este momento, debido al contexto geopolítico y financiero actual, los esfuerzos se deben centrar en revisar y ampliar el papel del Fondo fiduciario de asociados múltiples para la RAMI que ya existe. Se debe apoyar a este fondo para que alcance o supere el objetivo de financiación catalítica establecido en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas.
Además, se deben explorar funciones de coordinación alternativas y complementarias, como el establecimiento de un mecanismo de coordinación para la financiación de la RAMI o un centro de colaboración para proporcionar orientación y apoyo a los países y los financiadores, mejorando la coherencia, la eficiencia y la armonización de los mecanismos de financiación existentes.
También hay que formalizar el diálogo a través de plataformas de diálogo entre países y donantes, tal y como se propone en la Plataforma de asociación entre múltiples partes interesadas (MSPP o Multi-Stakeholder Partnership Platform), con el fin de alinear estratégicamente el apoyo internacional fragmentado y garantizar que las actividades financiadas reflejen las necesidades urgentes de los países.
Recomendaciones para una respuesta más eficaz
Con el fin de optimizar el flujo de los recursos existentes y nuevos, y acelerar la respuesta a nivel mundial, ReAct propone las siguientes recomendaciones estructurales y estratégicas, que están interrelacionadas:
La financiación internacional para la implementación de los planes nacionales de acción contra la resistencia antimicrobiana seguirá desempeñando un papel crucial en muchos países de bajos y medianos ingresos, y es necesario movilizar más recursos para catalizar la adopción de medidas urgentes. Como problema mundial, la resistencia a los antibióticos se debe abordar tomando medidas colectivas a escala mundial.
Evolución y ampliación del Fondo fiduciario de asociados múltiples: como único mecanismo multilateral dedicado a la RAMI, el fondo fiduciario de asociados múltiples se debería revisar para ampliar sus estructuras, alcance y estrategia, y se deberían movilizar sus recursos para garantizar que alcanza, como mínimo, el objetivo de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas, al tiempo que se diversifica su base de colaboradores.
Formalizar el diálogo y la concordancia: dar prioridad al desarrollo de las plataformas de diálogo entre países y donantes, tal y como se propone en la plataforma de asociación entre múltiples partes interesadas, con el fin de priorizar conjuntamente las medidas contra la RAMI, mejorar el conocimiento sobre la financiación existente y garantizar la concordancia entre la financiación y las necesidades.
Establecer un mecanismo de coordinación para la financiación de la RAMI o establecer un centro (hub) que lo facilite: a falta de un impulso para establecer un nuevo mecanismo de financiación dedicado exclusivamente a la RAMI, se debería crear un centro o una función de colaboración para la financiación de la RAMI, con el fin de proporcionar orientación y apoyo proactivos a los países y los financiadores, y ayudar a mejorar la concordancia y la eficiencia, así como promover la armonización de los instrumentos de financiación existentes.
Mejorar el diseño de los mecanismos y el apoyo técnico: los mecanismos de financiación deben seguir aclarando y facilitando la inclusión de las actividades relacionadas con la RAMI, a través de sus sistemas y procesos, dentro de su competencia operativa y en colaboración con los socios. También se debe estudiar la posibilidad de crear un consorcio de financiadores que se ponga de acuerdo en los principios rectores, para mejorar la accesibilidad y la eficacia de la financiación internacional para la RAMI.
Para fortalecer la sostenibilidad a largo plazo y el impulso político de la respuesta a la RAMI, ReAct propone las siguientes recomendaciones estratégicas complementarias:
Mejorar la apropiación e integración a nivel nacional: los países deben considerar la RAMI como una prioridad política, institucionalizarla en los presupuestos nacionales de salud y en los planes sectoriales, y desarrollar la capacidad para movilizar recursos. Se debe alentar a los gobiernos a que integren los planes de acción nacionales en las estrategias y estructuras nacionales de salud, y a que exploren enfoques de financiación innovadores.
Cambiar el discurso y fortalecer la defensa: Es fundamental garantizar que la comunidad dedicada a la resistencia a los antimicrobianos cuente con un lenguaje no técnico para describir el problema, y la sociedad civil tiene un papel importante que desempeñar en esta labor.
Un llamado a renovar la ambición
La resistencia a los antibióticos sigue amenazando décadas de avances en materia de salud, desarrollo y equidad, a nivel mundial. Para abordar este desafío se necesitan tanto una mayor cantidad de recursos como una coordinación eficaz, a fin de garantizar que los fondos disponibles lleguen a los países y sectores que más los necesitan.