En 2024, un equipo de China realizó una revisión sistemática con metaanálisis para evaluar el riesgo de malformaciones congénitas tras la exposición en el útero a un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) durante el primer trimestre del embarazo.
Los 31 estudios de cohorte o de casos y controles seleccionados compararon a embarazadas que habían recibido un AINE durante el primer trimestre del embarazo con embarazadas que no habían recibido un AINE o un fármaco teratogénico.
El riesgo general de malformaciones congénitas graves fue mayor tras la exposición a un AINE: odds ratio (OR) de 1,19 (intervalo de confianza del 95% [IC95]: 1,08-1,30). El análisis de los tipos de malformaciones reveló un mayor riesgo de malformaciones cardiacas (OR 1,20; IC95: 1,08-1,33), malformaciones de la pared abdominal (OR 1,52; IC95: 1,26-1,83), anomalías del tubo neural (OR 1,81; IC95: 1,22-2,68), hipospadias (OR 1,35; IC95: 1,08-1,69) y malformaciones múltiples (OR 1,21; IC95: 1,02-1,44) [1].
Los análisis para cada AINE no son concluyentes. En el caso del ibuprofeno y el naproxeno, los resultados de los estudios fueron dispares y no se demostró que difieran de los que se observaron con los AINE en conjunto. En el caso de la aspirina, los metaanálisis se basaron en estudios publicados entre 1976 y 2023, un periodo durante el cual las circunstancias del uso y las dosis variaron mucho.
Los resultados relativos al riesgo de malformaciones graves no son concluyentes. No obstante, varios estudios indicaron que el riesgo de malformaciones de la pared abdominal es mayor si se usa aspirina que si no se usa un AINE. No se demostró un riesgo mayor de otros tipos de malformaciones [1].
En la práctica, no tomar ningún AINE durante el embarazo. Esta revisión sistemática tiene limitaciones considerables, pero merece la pena señalar que tomar un AINE durante el primer trimestre del embarazo parece conllevar un riesgo de malformaciones, algunas de ellas graves. Además, tomar AINE al principio del embarazo aumenta el riesgo de aborto espontáneo precoz [2, 3].
En el segundo y el tercer trimestre, estos fármacos exponen al feto a un riesgo de cierre prematuro del conducto arterioso, hipertensión arterial pulmonar e insuficiencia renal. En resumen, los AINE se deben evitar desde el principio del embarazo y durante toda su duración.
Referencias