Resumen
La OMS recomienda el uso de clofazimina para tratar la lepra multibacilar, y también está emergiendo como una opción para tratar la tuberculosis resistente a los medicamentos y las infecciones por micobacterias no tuberculosas. Sin embargo, en países de altos ingresos como EE UU, el acceso sigue estando restringido por los programas de acceso ampliado y otras limitaciones, a pesar de décadas de uso seguro.
Esta revisión analiza la trayectoria regulatoria de la clofazimina en EE UU, compara los modelos de acceso a nivel mundial y destaca las consecuencias de depender de un solo fabricante y de programas informales de donación.
Argumentamos que los sistemas existentes pueden ser inadecuados para garantizar el acceso equitativo y sostenible a medicamentos esenciales, pero de baja rentabilidad como la clofazimina. Las opciones de política incluyen vías de acceso simplificadas, adquisición a través de la OMS para el tratamiento de la lepra y producción pública para estabilizar el suministro.
El caso de la clofazimina ilustra la necesidad de una gestión proactiva y de modelos de acceso que se alineen con los objetivos de salud pública.