Resumen
La Ley Hatch-Waxman de 1984 fue diseñada para acelerar la comercialización de los medicamentos genéricos, y estableció un proceso para la resolución de disputas de patentes entre fabricantes de medicamentos de marca y genéricos. Si bien la ley ha facilitado la competencia y ampliado la disponibilidad de medicamentos asequibles, las empresas de medicamentos de marca han ido incrementado la explotación de su estructura procesal para retrasar o impedir la competencia de los genéricos mediante litigios en serie. Esta estrategia implica la presentación de demandas sucesivas y cuestionables, a menudo basadas en patentes de continuación que no representan ninguna innovación. Incluso si la empresa de marca finalmente pierde, los retrasos y los costos de los litigios pueden disuadir a las empresas de genéricos de sacar sus productos al mercado u obligarlas a llegar a acuerdos en términos que socavan el acceso oportuno de los pacientes a medicamentos genéricos asequibles.
En el caso del mirabegrón (Myrbetriq), un medicamento para la vejiga hiperactiva de Astellas, después de que en 2020 se resolviera un caso inicial bajo la Ley Hatch-Waxman, con la entrada de genéricos prevista para 2024, Astellas presentó cuatro demandas adicionales, cada una basada en patentes nuevas, pero sustancialmente idénticas. Estas tácticas han retrasado la ampliación de la competencia, dejando solo a dos empresas con la posibilidad de lanzar sus productos en 2024, bajo la amenaza de cuantiosas indemnizaciones. Se observan patrones similares con otros medicamentos, como el bimatoprost (Latisse), el aflibercept (Eylea) y el tasimelteon (Hetlioz).