El objetivo de EE UU es obligar a los países que reciben su ayuda para combatir el VIH, la tuberculosis y la malaria a que, a cambio, compartan toda la información sobre “patógenos con potencial epidémico”.
Esto se desprende de un documento del gobierno estadounidense, la “Plantilla del Memorando de Entendimiento (en inglés MOU) de PEPFAR [Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para el Alivio del SIDA]”, al que tuvo acceso Health Policy Watch.
Se espera que los países que firmen estos memorandos de entendimiento bilaterales con EE UU también firmen un “acuerdo de intercambio de muestras” en el que se comprometan a compartir el material biológico y la información sobre las secuencias genéticas de dichos patógenos con EE UU, durante los cinco días posteriores a su detección.
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[Según corresponda, inserte el nombre del país] se compromete a que la aprobación de la Autorización de Uso de Emergencia de contramedidas médicas por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) sea base suficiente para el uso de dichas contramedidas en respuesta a un brote en el país.
Estados Unidos y [inserte el nombre del país] tienen previsto celebrar un acuerdo de intercambio de muestras, a través del Apéndice 4, con el fin de proporcionar a EE UU, en un plazo de cinco (5) días a partir de su detección, muestras físicas y datos relacionados, incluyendo información sobre las secuencias genéticas de los patógenos detectados con potencial epidémico. Ambas partes prevén que este acuerdo de intercambio de muestras tenga una duración de [veinticinco (25)] años. |
Un extracto del nuevo memorando de entendimiento de PEPFAR.
Se prevé que este acuerdo de intercambio de muestras continúe durante 25 años, aunque el paquete de ayuda estadounidense solo abarca el período de 2026 a 2030. Sin embargo, el Memorando de Entendimiento (en inglés MOU)indica que el acuerdo de intercambio de muestras aún se está redactando.
Dos fuentes de alto nivel y credibilidad han confirmado que EE UU está utilizando estos memorandos de entendimiento con países africanos.
Estos acuerdos bilaterales podrían torpedear el sistema de Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (en inglés Pathogen Access and Benefit Sharing PABS) que actualmente negocian los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS). EE UU se retiró de la OMS en enero de 2025, el mismo día en que Donald Trump asumió la presidencia.
El sistema PABS es la última pieza pendiente del Acuerdo Pandémico de la OMS, adoptado en mayo tras tres arduos años de negociaciones [1].
Para los países en desarrollo es extremadamente importante asegurar que se podrán beneficiar de cualquier vacuna, terapia o prueba diagnóstica que se desarrolle a partir de la información sobre patógenos que compartan. El Grupo de Trabajo Intergubernamental (en inglés Intergovernmental Working Group IGWG), encargado de desarrollar un sistema PABS que equilibre el acceso a la información sobre patógenos con el reparto de beneficios. Esta semana comenzó las negociaciones basadas en el texto [2].
Comienza la tercera reunión del IGWG.
Sin embargo, el memorando de entendimiento bilateral estadounidense no hace referencia a que los países reciban beneficios por compartir su información sobre patógenos, aunque sí menciona que recibirán apoyo de EE UU para desarrollar sistemas de vigilancia epidemiológica y laboratorios.
EE UU se compromete a financiar una evaluación del “sistema de vigilancia de brotes” de cada país, incluyendo la vigilancia de enfermedades y los procedimientos de seguridad para la recolección, el transporte, el almacenamiento, los análisis y la eliminación de muestras de patógenos.
EE UU también se compromete a contribuir con los salarios de los epidemiólogos de campo, pero solo para 2026. Posteriormente, se espera que los países se responsabilicen de un porcentaje creciente de estos salarios durante el período de la subvención, que se extiende hasta 2030.
EE UU también financiará los salarios de algunos técnicos de laboratorio y el 100% de los insumos de laboratorio para identificar patógenos en 2026, “sujeto a la disponibilidad de fondos”. Sin embargo, se espera que la financiación de estos técnicos de laboratorio e insumos “disminuya gradualmente” después del próximo año, según el memorando de entendimiento.
Después de 2026, el transporte de muestras de patógenos a los laboratorios será responsabilidad de los países.
Perspectiva de poco alcance
La guía técnica que acompaña al Memorando de Entendimiento determina que su objetivo es “establecer un acuerdo entre el Departamento de Estado de EE UU y los países socios que promueva los intereses estadounidenses, salve vidas y contribuya a que los países construyan sistemas de salud resilientes y sostenibles”.
La plantilla de PEPFAR se centra específicamente en nueve resultados relacionados con las pruebas de VIH y el tratamiento antirretroviral; la reducción de las muertes por tuberculosis y malaria en niños menores de cinco años; la reducción de la mortalidad materna e infantil y la vacunación contra la poliomielitis y el sarampión.
El memorando de entendimiento está fuertemente orientado a los brotes de enfermedades, y se espera que los receptores de fondos estadounidenses tengan la capacidad de “detectar brotes de enfermedades infecciosas con potencial epidémico o pandémico dentro de los siete días posteriores a su aparición” y notifiquen al gobierno estadounidense “en un periodo de 24 horas desde la detección de un brote de enfermedad infecciosa”.
Una vez firmados los memorandos de entendimiento, los países podrán empezar a recibir fondos a partir de abril de 2026. Varios países africanos necesitan urgentemente fondos, después de verse obligados a interrumpir o suspender abruptamente sus programas de tratamiento y atención del VIH tras la declaración que hizo EE UU en enero de suspender la ayuda externa durante tres meses. Pocos de estos programas se han reanudado por completo, a pesar de las garantías de EE UU de seguir apoyando programas vitales.
“Estados Unidos primero”
En septiembre, el Departamento de Estado de EE UU presentó su Estrategia de Salud Global “Estados Unidos primero” [3], comprometiéndose a reanudar la financiación para medicamentos contra el VIH, la tuberculosis, la malaria y la poliomielitis, así como los salarios de los trabajadores de la salud que prestan la mayoría de estos servicios directamente a los pacientes, a través de acuerdos bilaterales con gobiernos y organizaciones religiosas, al menos para el año fiscal 2026.
Los tres pilares que sustentan la nueva estrategia son mantener a EE UU seguro, fuerte y próspero. La tan esperada estrategia aclara cómo la administración Trump pretende reestructurar PEPFAR y reemplazar las funciones de la ahora extinta Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, describió la estrategia como “una visión positiva de un futuro en el que detengamos los brotes antes de que lleguen a nuestras costas, celebremos acuerdos bilaterales sólidos que promuevan nuestros intereses nacionales y a la vez salven millones de vidas, y ayudemos a promover y exportar la innovación sanitaria estadounidense en todo el mundo”.
Referencias