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ADVIERTEN

Investigaciones

۞ Efectos secundarios conductuales de los fármacos antiepilépticos
(Behavioral Side Effects of Antiepileptic Drugs)
Thigpen J, Miller SE, Pond BB
US Pharm. 2013;38(11):HS15-HS20
http://www.uspharmacist.com/content/d/feature/c/45074/
Traducido por Emilio Pol Yanguas

Resumen: La mayoría de los medicamentos antiepilépticos (AEDs) causan algún grado de reacción adversa. Los efectos colaterales conductuales (BSEs) asociados con AEDs se pasan con frecuencia se ignoran pero son importantes. Entre los BSEs relacionados con los AEDs se incluyen: agitación, agresión, psicosis, trastornos conductuales, hiperactividad e inquietud. Los factores que pueden contribuir a su aparición son la actividad farmacológica, la normalización forzada, las características del paciente, la susceptibilidad individual, las dosis utilizadas y las interacciones con otros medicamentos. El farmacéutico debe educar al paciente y a su cuidador sobre estos posibles BSEs con la finalidad de minimizar el impacto de los cambios conductuales y mejorar la calidad de vida.

El objetivo del tratamiento de la epilepsia es alcanzar un estado libre de convulsiones con efectos colaterales mínimos. Siempre se debe comunicar al paciente toda la información sobre los efectos colaterales adversos esperables o alarmantes. Aunque los efectos conductuales colaterales son bastante comunes entre los pacientes tratados con AEDs, en la bibliografía farmacéutica no se habla mucho de ellos. Los BSEs asociados con los AEDs se pasan por alto con frecuencia, pero es importante tenerlos en cuenta.

El primer AED utilizado en la clínica – bromuro de potasio – se asoció con toxicidad psiquiátrica. El “bromismo” descrito como somnolencia, psicosis y delirio, se ha documentado extensamente [1]. Casi todos los anticonvulsivantes causan algún grado de reacción adversa cognitiva, conductual o psiquiátrica.

Uno de los medicamentos nuevos, perampanel, tiene una advertencia de “recuadro negro” por los BSEs, entre los que se incluye una incidencia del 0,07% de ideación homicida [2]. Una revisión bibliográfica, sin embargo, revela que este BSE puede no ser exclusivo de perampanel. El propósito de este artículo es revisar la bibliografía sobre los AEDs disponibles y categorizar sus BSEs de modo que esta información pueda ser compartida más efectivamente con pacientes y cuidadores. Específicamente, este artículo quiere enfocarse sobre la agitación, agresión, psicosis, trastornos de conducta, hiperactividad y nerviosismo relacionados con los AEDs.

Farmacología de los AEDs.
Los AEDs tienen diversos mecanismos de acción, que incluyen el bloqueo de los canales iónicos para sodio (Na+) y para calcio (Ca 2+) operados por voltaje; potenciación del ácido gamma-aminobutírico o neurotransmisión (GABA)-érgica; inhibición de la neurotransmisión glutamatérgica; y otros mecanismos, como la modulación las proteínas de las vesículas sinápticas (levetiracetam), canales para iones potasio (K+) (ezogabina), o la anhidrasa carbónica (toiramato y zonisamida) [3]. La mayoría de los AEDs tienen múltiples dianas farmacológicas, por tanto, varias actividades contribuyen a su eficacia y también a sus efectos adversos.

Muchos AEDs bloquean los canales de Na+ controlados por voltaje. La mayoría de los AEDs retrasan la recuperación de estos canales desde su estado rápido-inactivo, limitando el disparo explosivo de neuronas que subyace al ataque epiléptico. Una excepción es lacosamida, la cual incrementa el número de canales de Na+ en el estado lento-inactivado, disminuyendo su disponibilidad para la propagación del potencial de acción [3]. Los fármacos que actúan como bloqueadores de los canales de Na+ son carbamazepina etotoina, fenitoina, primidona, lacosamida, lamotrigina, oxcarbazepina, rufinamida, topiramato, zonisamida, valproato y felbamato [3].Como algunos de estos fármacos se asocian con BSEs, es probable que el transporte y homeostasis del Na+ influyan en el humor y la conducta, y hay alguna evidencia que lo apoya. Hay estudios que indican que los pacientes con trastornos afectivos exhiben elevados niveles plasmáticos de Na+ y que las dietas bajas en Na+ tienen efectos positivos sobre el humor [4,5]. Además, muchos otros agentes estabilizadores del humor y antidepresivos comparten el mecanismo de bloqueo de los canales de Na+ [6].

Los canales de Ca2+ operados por voltaje son otra diana de los AEDs. Etosuximida, valproato, lamotrigona y zonisamida inhiben los canales de Ca2+ tipo-T activados por bajo voltaje, que están implicados en las crisis de ausencia [3,7]. Adicionalmente, carbamazepina, fenobarbital, felbamato, gabapentina, lamotrigina, levetiracetam, oxcarbazepina, pregabalina, topiramato, zonisamida, y posiblemente fenitoina, bloquean los canales de Ca2+ activados por voltaje alto (tipos L, R, P/Q y N) que están implicados en la liberación de neurotransmisores [3,7]. Este mecanismo puede contribuir a los BSEs, dado que varios estudios indican que la homeostasis del Ca2+ es importante para el humor y la conducta. De forma notable, variaciones genéticas en un canal de Ca2+ tipo L -activado por voltaje se asocian con un riesgo aumentado de trastorno bipolar, depresión y esquizofrenia [8]. Además, en algunos modelos experimentales, los bloqueadores de los canales de Ca2+ tienen eficacia antidepresiva y algunos antidepresivos inhiben la actividad de los canales de Ca2+ [9,10].

Varios AEDs aumentan la neurotransmisión GABA-érgica modulando los receptores GABAA o incrementando los niveles de GABA en la hendidura sináptica. Este mecanismo es relevante para fenobarbital, clobazam, clonazepam, tiagabina, vigabatrina, primidona (a través de su metabolito,fenobarbital), ácido valproico, felbamato, lamotrigina, topiramato y zonisamida [3,7]. La disfunción en la sinapsis GABA-érgica ha mostrado contribuir a conducta agresiva y esquizofrenia [11,12].

La inhibición de los receptores ionotropicos de glutamato es otro mecanismo clave para los AEDs. Los antagonistas del receptor del ácdo alfa-amino-3-hidroxi-5-metil-4isoxazolpropionico / kainato incluyen fenobarbital, lamotrigina, perampanel y topiramato [3, 7, 13]. Adicionalmente, carbamazepina, ácido valproico, felbamato, lamotrigina y oxcarbazepina inhiben los recptores N-metil-D-aspartato [3,7].

Evidencias recientes sugieren que la regulación aberrante de la sinapsis glutamatérgica puede contribuir a esquizofrenia y, posiblemente, a trastornos del humor [14]. En un estudio, los niveles plasmáticos de glutamamto en pacientes con depresión mayor y trastorno bipolar estuvieron elevados en comparación los niveles control [15].

Mientras que las actividades farmacológicas discutidas antes pueden causar los BSEs que se han observado con algunos AEDs, otro factor – normalización forzada – puede también contribuir. Este fenómeno, descrito en 1953 por Heinrich Landolt, se caracteriza porque los electroencefalogramas de los pacientes están paradójicamente normalizados y la actividad epiléptica inhibida durante episodios psicóticos [16]. Estudios epidemiológicos apoyan este concepto al encontrar una menor frecuencia de crisis en pacientes epilépticos con psicosis, y estudios que citan relativamente pocos casos implicando esquizofrenia y epilepsia comórbidas [17,18]. En otras palabras, los AEDs pueden causar BSEs simplemente al suprimir la actividad epiléptica. El síntoma más frecuentemente asociado con la normalización forzada es psicosis, pero también se han descrito hipomanía/manía, depresión y ansiedad [19].

Otras consideraciones
Todos los AEDs tienen el potencial de afectar a la conducta. Mientras este artículo se enfoca sobre medicamentos que es probable que causen cambios conductuales, hay otros factores potenciales a considerar. La ocurrencia de BSEs pueden estar relacionada con el control de crisis (es decir, normalización forzada) [16]. Las características del paciente y su susceptibilidad individual también juegan un papel en la incidencia de BSEs. Edad, tipo de epilepsia, y presencia de discapacidad del aprendizaje u otro trastorno del sistema nerviosos central o psiquiátrico pueden también influir en los BSEs. Las variables específicas de la medicación incluyen dosis, velocidad de titulación, interacciones farmacológicas y efectividad, pueden también estar relacionadas con BSEs [20].

Papel del farmacéutico.
Basándose en los datos disponibles, puede ser difícil determinar el verdadero riesgo de efectos secundarios psiquiátricos con AEDs. La incidencia notificada de estas reacciones conductuales varía significativamente en la literatura. Sin embargo, en general los AEDs con la mayor incidencia de conductas de carácter agresivo son topiramato, tiagabina, clobazam, levetirazetam, vigabatrina, y perampanel (Cuadro 1). Las psicosis, mientras que son notificadas menos comúnmente, son más frecuentes con zonisamida y topiramato (Cuadro 2). Hiperactividad y nerviosismo han sido más frecuentemente notificadas con fenobarbital, clobazam y vigabatrina (Cuadro 3). Finalmente, el termino más general “trastorno de conducta” ha sido notificado más frecuentemente con topiramato, clobazam y etosuximida (Cuadro 4).

Cuadro 1: Comportamiento agresivo en pacientes tratados con AEDs
Medicamento Incidencia (%)
Topiramato 1,9-81,8
Tiagabine 1,0-36,4
Clobazam 1,3-31,9
Levetiracetam 2,3-27.0
Vigabatrina 3,4-23,0
Perampanel <1,0-20,0
Primidona 3,0=18,2
Gabapentina 9,4-13,0
Valproato; 0,0-12,0
Rufinamida 3,0-11,6
Zonisamida; 2,6-9,0
Etotoina 8,7
Lacosamida 8,0
Lamotrigina 0,9-7,0
Carbamazepina 2,0-7,0;
Oxcarbazepina 3,3
Etosuximida 3,0
Ezogabin 1,0-2,0
Clonazepam, fenobarbital RC
Fenitoína, pregabalina NR
Referencias [2, 21-50] RC=Reportes de casos,
NR=no hay casos reportados

Cuadro 2: Psicosis con AEDs
Medicamento Incidencia (%)
Zonisamida 2,2-18,9
Topiramato 1,3-11,7
Etotoina 8,7
Vigabatrina 0,7-6,7
Rufinamida 0,6-4,0
Levetiracetam 0,3-1,6
Primidona 1,4
Gabapentina, lacosamida, lamotrigina, parampanel <1,0
Fenitoína Efecto tóxico
Carbamazepina, clobazam, clinazepam, Etosuximida, ezogabina, oxcarbazepina, fenobarbital, pregabalina, tiagabina, valproato NR
Fuentes [2,21, 29, 35, 50-62]
NR= No reportado

Por tanto, especialmente con estos medicamentos, el farmacéutico debe comunicar de manera efectiva los posibles BSEs al paciente y su familia o cuidadores. Este dialogo es crucial, dado que los cambios conductuales pueden resultar en un ambiente agobiante, inestabilidad familiar, y otras consecuencias más graves. El conocimiento de estas conductas puede ayudar a minimizar el impacto de los cambios, condiciendo a un más rápido ajuste terapéutico, y mejoría de la calidad de vida de pacientes y cuidadores.

Cuadro 3. Hiperactividad/desasosiego con AEDs
Medicamentos Incidencia (%)
Fenobarbital 10,0-42,0
Clobazam 4,0-27,0
Vigabatrina 6,1-25,7
Clonazepam 0,0-12,0
Carbamazepina 7,0-12,0
Lacosamida 11,8
Gabapentina 0,0-11,0
Etosuximida 0,0-11,0
Valproato 0,0-10,0
Lamotrigina 0,0-10,0
Rufinamida 3,0-4,7
Primidona 4,5
Topiramato 2,7-4,4
Levetidacetam 2,5-3,8
Etotoina, Ezogabina, oxcarbazepina, perampanel, fenitoína, pregabalina,tiagabina, zonisamida NR
Fuente: [21, 22, 25, 29, 30, 32, 33, 35, 38,40, 43, 53, 58, 61, 63-69, 70-72]
NR=no reportadas

Cuadro 4. Trastornos del comportamiento con AEDs
Medicamentos Incidencia (%)
Topiramato 0,0-43,8
Clobazam 1,4-41,1
Etosuximida 0,0-32,0
Clonazepan 0,0-16,2
Levetiracetam 0,0-13,8
Lamotrigina 0,0-11,7
Rufinamida 8,3-10,0
Fenobarbital 9,0
Zonisamida 7,4
Lacosamida 6,3
Carbamazepina CR
Etotoina, Ezogabina, gabapentina, oxcarbazepina, perampanel, fenitoína, pregabalina, primidona, tiagabina, valproato, vigabatrina NR
Fuente: [22, 23, 25, 32, 34, 35, 53, 63, 65, 68, 73-79]
NR=no reportadas

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creado el 25 de Junio de 2014