Salud y Fármacos

Una organización internacional sin ánimo de lucro para fomentar el acceso y el uso adecuado de medicamentos entre la población hispano-parlante

ÉTICA Y DERECHO

Adulteraciones y falsificaciones

Honduras. Mafia controla las recetas fantasmas
Mario López
La Tribuna, 11 de noviembre de 2013
https://tinyurl.com/pdhltpa

Como si fuera poco que la salud del pueblo hondureño esté afectada debido a los problemas por falta de medicinas e insumos, así como el mal estado del equipo quirúrgico, una red de falsificadores y timadores -incluyendo algunos empleados de Salud- se han dado a la tarea de escanear o fotocopiar recetas para solicitar los medicamentos en las farmacias públicas y posteriormente venderlos en glorietas o farmacias, con el fin de que estas las revendan.

La Tribuna investigó ese sucio negocio y verificó cómo opera la red de falsificadores de recetas fantasmas y comprobó de qué forma afectan al Estado, al centro hospitalario y lo que es peor: al paciente que busca su medicamento.

En el Hospital Escuela, donde más acuden los hondureños de la clase media y pobre a curar sus males, sus autoridades cobran cinco lempiras por cada receta médica, los cuales tienen que ser cancelados en la caja del centro hospitalario.

Es común observar casi a toda hora del día largas filas de pacientes en el área de caja para pagar el derecho que tienen a recibir los medicamentos recetados por los médicos, a pesar de que la mayoría de las veces el personal de la farmacia les dice que no hay medicinas.

El centro hospitalario estaría recibiendo unos 10 mil lempiras diarios, 300 mil al mes y más de tres millones de lempiras anuales por concepto del pago de recetas de parte de los pacientes.

Inescrupulosos
Este lucrativo negocio es tal que algunos médicos inescrupulosos se han dedicado a la tarea de otorgar a diestra y siniestra recetas a empleados del centro hospitalario, quienes después de retirar el medicamento de la farmacia lo venden en otros centros de distribución de fármacos.

También se pudo confirmar que el personal de las farmacias de los hospitales públicos no está entrenado para detectar una receta médica original, lo que se presta a que muchos delincuentes les saquen fotocopias o las escaneen.

La Tribuna confirmó que en una farmacia cercana al Hospital Escuela distribuyen el oxobrón (jarabe para la tos) a 95 lempiras y otro frasco, pero sacado de la farmacia del HE, al precio de 45 lempiras.

Juan Rodríguez, paciente que recibe tratamiento para la próstata, aseguró que recientemente compró a un empleado de la farmacia del hospital 12 pastillas para su tratamiento a cambio de 60 lempiras.

El señor de unos 60 años de edad dijo que la necesidad de recibir su tratamiento lo obligó a comprar en forma ilegal las medicinas.

“Yo llegué a la farmacia con la receta y las muchachas me dijeron que no había ese medicamento, pero luego se me acercó un muchacho y me dijo que me podía vender las pastillas bajo bajo”, citó Rodríguez.

Casi del mismo modo se expresó Aurora Martínez al indicar que ella compró medicinas para un tratamiento vaginal, en vista que en las farmacias privadas son muy caras.

“Para qué le dan recetas los médicos si luego de pagar cinco lempiras en la farmacia después nos dicen que no hay”, lamentó la paciente.

“Yo no sé si la muchacha que me vendió las medicinas pertenece o es empleada de la farmacia del hospital, lo que sí estoy segura es que yo necesitaba los medicamentos y tenía que comprarlos para seguir con mi tratamiento”, planteó.

Recetas de pasillo
Elvin Canales, presidente del Sindicato del Hospital General San Felipe, afirmó que la culpa de este negocio redondo es de algunos médicos que se ponen a dar “recetas de pasillo”, a sabiendas que para otorgarlas es necesario ver el expediente del paciente.

“Las autoridades de Salud y del Hospital San Felipe deben deducirle responsabilidades a los médicos que otorgan recetas de pasillo por amistad o porque algún empleado del hospital o familiar lo solicite”.

Canales aseguró que las pocas medicinas que ingresan al almacén local de medicamentos y a la farmacia lleva un control estricto de auditoría; sin embargo, el sistema es muy débil y se puede prestar para el tráfico de medicinas en forma ilegal.

“La comisión que ha verificado esta situación debe ser con la investigación para confirmar si hay empleados confabulados o médicos en esta irregular situación”, subrayó.

Canales destacó que el año pasado las autoridades del Hospital San Felipe giraron un oficio donde se prohibía al personal médico que otorgara recetas médicas en los pasillos del hospital.

“El sindicato de este hospital en ningún momento va a proteger a algún empleado confabulado con la red de falsificación de recetas con el objetivo de venderlas en la calle”, apuntó Canales.

El sindicalista agregó que las autoridades del Ministerio Público y de la Dirección Nacional de Investigación Criminal deben investigar la falsificación de recetas y poner los resultados a la orden de los tribunales a los delincuentes.

creado el 3 de Diciembre de 2014


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