Salud y Fármacos

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Prescripción

Medidas ante un probable síndrome coronario agudo mientras espera la llegada de los servicios médicos de emergencia
Extracto de Rev Prescrire 2019;39 (429):515-522
Traducido por Salud y Fármacos

Resumen
Cuando se sospecha un síndrome coronario agudo, ¿qué medidas se deben tomar después de llamar por teléfono y esperar la llegada de los servicios médicos de emergencia? Revisamos la evidencia disponible utilizando la metodología estándar de Prescrire.

Se debe comprobar el historial médico del paciente y realizar un examen físico para evaluar la gravedad de la situación clínica, buscar cualquier otra posible causa de dolor torácico o neumotórax e identificar situaciones en las que esté contraindicado el uso de nitratos o trombolíticos.

Un electrocardiograma (ECG), realizado idealmente en el plazo de 10 minutos, ayuda a guiar la estrategia de revascularización coronaria de emergencia, en particular al distinguir el infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) de otros síndromes coronarios agudos. Cuando el ECG es difícil de interpretar, es útil enviar el registro electrocardiográfico a un médico de los servicios médicos de emergencia.

Debido al riesgo de parada cardiopulmonar, como precaución, es aconsejable acercar un desfibrilador al paciente lo antes posible.

Independientemente del tiempo de respuesta estimado de los servicios de emergencia, parece razonable canalizar un acceso venoso periférico si es posible, la administración de aspirina (a menos que el paciente sea alérgico a la aspirina o presente alguna hemorragia, o si se sospecha que otro diagnóstico probable es la disección aórtica) y aliviar el dolor severo, si está presente.

La dosis recomendada de aspirina es de entre 150 mg y 300 mg por vía oral, o de 75 mg a 150 mg por vía intravenosa.

La administración de cloruro mórfico por vía intravenosa o subcutánea es útil cuando el dolor relacionado con el síndrome coronario agudo es intenso: 2 mg a 5 mg, repetido cada 5-15 minutos tras la administración intravenosa si el dolor persiste. El cloruro mórfico debe emplearse con precaución en pacientes con hipotensión o bradicardia.

El uso de trinitrato de glicerilo sublingual no tiene impacto sobre la mortalidad y no es aconsejable si la presión arterial del paciente es inferior a 90 mmHg, debido a sus efectos hipotensores. Los nitratos pueden ser útiles en pacientes con hipertensión o edema agudo de pulmón. Sin embargo, estos interactúan con los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, como sildenafilo, y por lo tanto no deben administrarse a pacientes que hayan tomado un medicamento de este tipo en las últimas 48 horas.

La oxigenoterapia solo se recomienda en pacientes con distrés respiratorio cuya saturación de oxígeno arterial (Sp02) sea inferior al 90%.

En pacientes con edema agudo de pulmón, se recomienda la administración de 20 mg a 40 mg de furosemida intravenosa, pero puede provocar hipotensión e hipocalemia.

Se recomienda la administración de atropina intravenosa o subcutánea para la bradicardia mal tolerada: 0,5 mg, repetida cada 3-5 minutos hasta una dosis máxima de 3 mg. Sin embargo, puede provocar glaucoma agudo, retención urinaria, íleo paralítico, alucinaciones y delirio.

Cuando el tiempo estimado antes de que se pueda realizar la angioplastia exceda los 120 minutos, la terapia trombolítica administrada antes de trasladar al paciente al hospital reduce la mortalidad en pacientes con IAMCEST.

creado el 13 de Mayo de 2020


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