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Revelado: cómo el plasma sanguíneo de los pobres mexicanos alimenta la demanda del Reino Unido (Revealed: how poor Mexicans’ blood plasma feeds UK demand)
Stefanie Dodt de Northern German Broadcasting (en Nueva York) y Samuel Gilbert (en El Paso, Texas)
The Guardian, 25 de marzo de 2020
https://www.theguardian.com/world/2020/mar/25/mexico-us-uk-blood-plasma-donations-coronavirus
Traducido por Salud y Fármacos

Una cantidad cada vez mayor del plasma sanguíneo del Reino Unido proviene de los mexicanos que cruzan la frontera a EE UU y donan con mucha frecuencia, lo que algunos expertos temen que pueda poner en riesgo su salud.

“La primera vez que fui, tenía ganas de llorar”, dijo Lucía, una madre de tres hijos, y describió cómo su situación económica la obligaba a viajar desde su hogar en la ciudad fronteriza mexicana de Ciudad Juárez para hacer cola a la puerta de un centro de donación de plasma en El Paso, Texas.

Hay más de 800 instalaciones de este tipo en EE UU y en los últimos años se han ido extendiendo alrededor de la frontera sur, para recolectar plasma de un número creciente de mexicanos que cruzan la frontera con visas temporales y necesitan efectivo.

En una semana normal, antes del brote de coronavirus, miles de donantes cruzaban la frontera hacia EE UU para de esta manera ganar algo de dinero, una práctica que desde el punto legal parece estar en una zona gris.

Algunos donantes han dado plasma dos veces por semana durante años, y la investigación científica ha demostrado que, a largo plazo, una frecuencia alta de donación puede ser perjudicial, incluso para el sistema inmunitario.

El Reino Unido importa todo el plasma que utiliza para la producción de medicamentos de EE UU. Es un legado del temor que surgió en la década de 1990 cuando en el Reino Unido prevalecía la enfermedad de las “vacas locas”, conocida como Creutzfeldt-Jakob, y la importación de plasma desde la zona fronteriza solo se ha intensificado más recientemente.

El proveedor líder es BPL Plasma, cuya empresa matriz tiene su sede en el Reino Unido, y que administra 51 centros de plasma en EE UU, incluyendo seis en la zona fronteriza.

El sábado, el centro de BPL Plasma en El Paso, ubicado a solo siete cuadras de los puentes fronterizos, estaba casi vacío, no se veían rastros de donantes, ya que la administración Trump ordenó el cierre parcial de la frontera durante 30 días. Pero tan recientemente como el jueves de la semana pasada, NDR / The Guardian observó que había 21 donantes haciendo fila fuera del centro antes de su apertura.

Los anuncios en español tientan a los donantes con promesas de bonificaciones y grandes recompensas en efectivo, por un valor de hasta US$300 al mes por las visitas subsiguientes. “Lo tuve que hacer por desesperación, porque perdí mi trabajo de camarera y me quedé viuda”, dijo Lucía.

“En Juárez, esto es un buen dinero”, dijo Óscar, de 42 años, hablando en febrero frente a BPL Plasma en el centro de El Paso. Dice que gana el doble haciendo esto que en su trabajo como soldador.

“A veces, algunos de estos donantes cuentan sus historias: ‘Así es como voy a conseguir los pañales de mis hijos’ o ‘Así es como vamos a comer hoy, si no puedo donar, no comemos’”, dijo un ex empleado de BPL, que pidió no ser identificado.

Incluso antes de que llegara la crisis por el coronavirus, Lucía decidió que ya no quería donar, pero antes de las nuevas restricciones por el Covid-19, muchos otros mexicanos han seguido meticulosamente el cronograma permitido de donaciones de dos veces por semana.

Para dar cabida a un número tan elevado de donantes, según un informe escrito en febrero por los inspectores británicos, BPL utiliza una buseta para llevar a los donantes desde la frontera con México al centro de plasma en la ciudad de Laredo, Texas.

Las donaciones recolectadas en EE UU por BPL Plasma se entregan a BPL Therapeutics, en Elstree, Hertfordshire, donde transforman los 1,2 millones de litros anuales de plasma sanguíneo en medicamentos que salvan vidas en el Reino Unido y en docenas de otros países a donde los exportan.

Los orígenes de BPL en el Reino Unido datan de la década de 1950, y hasta 2013 era propiedad y fue administrado por el Servicio Nacional de Salud (NHS), cuando en una venta polémica, la mayor parte de la compañía se vendió a Bain Capital, una firma de capital privado de EE UU, por £200 millones. Tres años más tarde, Bain vendió BPL al Creat Group, con sede en Beijing, por £820 millones.

Para muchos de los donantes con quienes hablamos, la donación es su único ingreso, por lo que el incentivo para continuar es alto, aunque no se sientan bien. Un subgerente del centro de recolección de plasma BPL en El Paso, que es el más cercano a la frontera dijo: “El 90% de las personas provienen de Juárez. Les pagamos más que lo que ganan en una semana en sus trabajos”.

Efectos a largo plazo
Las regulaciones de EE UU permiten donar hasta dos veces por semana, o un total de 104 veces al año, mientras que en el Reino Unido los límites son dos veces al mes o 24 veces al año.

Peter Hellstern, director del Centro de Hemostasia y Trombosis en Zürich, realizó uno de los pocos estudios existentes sobre los efectos a largo plazo de las donaciones de plasma muy frecuentes. Su conclusión: donar con frecuencia podría ser seguro, si se controla de cerca el nivel de anticuerpos de la sangre, como mínimo, antes de cada quinta donación. En EE UU, esta prueba se realiza de manera rutinaria cada cuatro meses, sin un umbral mínimo. “El donante no nota la caída en anticuerpos, pero tiene un riesgo mucho mayor de contraer infecciones. Es una situación difícil”, dijo Hellstern.

Según Paul Strengers, de la Asociación Internacional de Fraccionamiento de Plasma (IPFA, por sus siglas en inglés), la pérdida de anticuerpos puede tener un efecto altamente perjudicial en el sistema inmunitario y, en el peor de los casos, podría resultar en infecciones potencialmente mortales, como la neumonía. “Esto puede incluir a cualquier virus de la influenza, pero también al coronavirus”, dijo Strengers, y agregó que hasta ahora no había evidencia de infecciones reales entre los donantes de alta frecuencia.

Los donantes con los que habló el NDR / The Guardian el mes pasado dijeron que en los centros de donación de plasma no les habían dicho nada sobre las posibles consecuencias a largo plazo para su salud.

BPL Plasma no respondió a todas las preguntas formuladas por The Guardian y NDR, pero dijo en un comunicado: “Los centros de recolección BPL operan en estricta conformidad con las pautas de la FDA y de la industria, que existen para promover la seguridad tanto de los donantes de plasma como de los pacientes que usarán las terapias derivadas de plasma”.

Cuando se le preguntó sobre el impacto de Covid-19, BPL Plasma dijo esta semana que su misión era proteger la salud y la seguridad del personal y los donantes, y agregó: “Estamos monitoreando de cerca las pautas emitidas por las autoridades federales y locales, y estamos implementando protocolos mejorados de seguridad en nuestros centros de recolección”.

En el Reino Unido, la cantidad máxima de donación de plasma es de 15 litros por persona por año. Las regulaciones de EE UU permiten hasta 92 litros por persona por año.

La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA) envía inspectores a los centros de plasma en EE UU que exportan al Reino Unido. Cuando se preguntó sobre la discrepancia en las frecuencias de donación permitidas en EE UU en comparación con el Reino Unido, la agencia dijo que era una pregunta para las “autoridades estadounidenses relevantes”.

La FDA dijo que “sus regulaciones se han establecido para garantizar que un donante tenga buena salud antes de la donación”, y agregó: “Reconocemos que los reguladores en otros países pueden llegar a conclusiones regulatorias diferentes incluso cuando se utilizan los mismos datos “.

Cuando se le preguntó sobre la alta frecuencia de donaciones, la PPTA, una organización comercial privada que representa a las compañías farmacéuticas con fines de lucro productoras de plasma en América del Norte y Europa dijo que los centros de plasma cumplían con todos los estándares de la FDA.

Coronavirus
Una reducción en los donantes de plasma debido a la crisis de Covid-19 podría afectar la cadena de suministro y los envíos de plasma al Reino Unido y Europa, que importa alrededor del 40% de su plasma sanguíneo de los EE UU. “Esperamos que la rápida propagación de Covid-19 afecte negativamente el suministro de plasma”, dijo un portavoz de BPL Plasma.

La mayoría de los países europeos no pagan a los donantes, sino que dependen de las donaciones de plasma que se importan de EE UU, en donde sí se paga. Como lo ha demostrado ARD German TV y ProPublica, los centros fronterizos son los centros de recolección más lucrativos del país, con la mayor cantidad de donantes de alta frecuencia.

Para evitar la escasez en tiempos de la pandemia mundial, los centros de donación de sangre y plasma en Europa y el Reino Unido están rogando a los donantes sanos que continúen donando sangre y plasma en sus hogares. Alexa Wetzel de PPTA dijo a NDR / The Guardian: “Se necesitan de siete a 12 meses para producir medicamentos a partir de plasma. Si el número de donaciones disminuye ahora, sentiremos sus efectos dentro de seis o siete meses”. Los centros de plasma en EE UU y Europa también están tomando varias medidas de seguridad, como crear distancia entre los donantes y medir la fiebre antes de las donaciones.

Expertos de agencias de salud, compañías farmacéuticas y centros de sangre sin fines de lucro dicen que el coronavirus no afecta la seguridad de los medicamentos de plasma. “Corona es un virus respiratorio. Los virus respiratorios no son transmisibles por sangre o plasma, dijeron Strengers, de IPFA, a NDR y The Guardian.

La PPTA emitió un comunicado diciendo que incluso si se recogiera plasma de un donante infectado, por defecto, el virus se filtraría en el proceso de producción.

Visas
La frontera entre EE UU y México parece haberse convertido en un gran atractivo para las compañías farmacéuticas que necesitan plasma sanguíneo. BPL es una de las tres empresas farmacéuticas principales que se han establecido a lo largo de la frontera, es más pequeña que la empresa española Grifols y la CSL australiana, que han estado operando en el área fronteriza durante años.

La mayoría de los donantes no saben si es legal usar su visa para hacer donaciones pagadas.

BPL y otras compañías farmacéuticas con sede en la frontera alientan a los donantes mexicanos a usar visas temporales B-1 / B-2 para cruzar a EE UU, a pesar de que la ley de inmigración de los Estados Unidos prohíbe explícitamente ganar dinero mientras visita el país.

Los centros de donación eluden este lenguaje tildando a esos pagos de “compensación” por el tiempo. En una declaración escrita, PPTA dijo que “los donantes de plasma no son empleados de los centros de donación”. Pero para las autoridades de inmigración de EE UU, ese no es el problema. “Si las personas usan una visa B-1 / B-2 para cruzar la frontera y ganar dinero vendiendo plasma, podrían poner ese documento en riesgo”, dijo Roger Maier de Aduanas y Protección Fronteriza en El Paso. “La gente está siendo compensada. Se les paga”.

Stefanie Dodt es una periodista que hace investigación, vive en Nueva York, trabaja para la emisora alemana NDR y ha informado previamente sobre donantes de sangre en la frontera en asociación con ProPublica: las compañías farmacéuticas están atrayendo a los mexicanos a través de la frontera de EE UU para donar plasma sanguíneo. Samuel Gilbert es periodista y vive en el sudoeste de los EE. UU.

creado el 20 de Mayo de 2020


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