Remy Tumin, un reportero de The Times, escribió un artículo describiendo la denuncia de un experimento en bebés de raza negra a los que se habría aplicado una vacuna experimental sin consentimiento informado [1]. Lo resumimos a continuación.
A mediados de la década de 1960, dos afrodescendientes de pocos meses de edad, Ross Otto Hambrick y Victor Marcellus King, fueron reclutados, presuntamente sin el conocimiento de sus familiares, para recibir una vacuna experimental contra el virus sincitial respiratorio (VSR) en una clínica infantil de Washington D.C. Lamentablemente, estos niños fallecieron aproximadamente un año después a causa de la enfermedad viral que se complicó con una neumonía bacteriana [1].
Según la demanda presentada el pasado 22 de mayo, los parientes de estos menores demandaron al gobierno federal por homicidio culposo, falta de consentimiento informado y agresión civil; y solicitan una compensación económica no especificada, porque los análisis de las muestras de tejido recabadas durante las autopsias de los niños fueron cruciales para el desarrollo de la vacuna contra el VSR, que se está utilizando en todo el mundo [1].
La demanda se origina a partir de que, en 2023, Undark Magazine realizó una investigación en la que reveló que los nombres de Victor y Ross Otto figuraban en el cuaderno del Dr. Robert Chanock, que trabajaba en un laboratorio gubernamental, junto con otros muchos documentos. Los familiare desconocían que esa investigación estuviera relacionada con la muerte de los niños, se enteraron a través de un periodista y, posteriormente, presentaron la demanda [1].
El virus sincitial respiratorio es una de las principales causas de mortalidad infantil en el mundo, de mayor gravedad en bebés prematuros; motivo por el cual prevenirla era una prioridad en salud. Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses, liderados por el Dr. Robert Chanock quisieron desarrollar una vacuna contra el VSR. A mediados de la década de los 60´s ya habían comenzado la experimentación en humanos, y administraron una versión de la vacuna, conocida como Lote 100, en clínicas de los alrededores de Washington D.C.
Victor Marcellus King y Ross Otto Hambrick fueron dos de un mínimo de 31 niños que participaron en el experimento. La mayoría eran afrodescendientes de familias de bajos ingresos y recibieron tres dosis de la vacuna experimental, pese a que las hospitalizaciones iban aumentando a raíz del ensayo [1].
En la demanda consta que, en noviembre de 1966, el director del hospital infantil que supervisaba las clínicas dio una conferencia y advirtió a los investigadores que el Lote 100 de la vacuna experimental podría estar provocando que algunos niños enfermaran gravemente por el VRS, en lugar de desarrollar inmunidad efectiva frente a este virus. A finales de 1966, se esparció por Washington D.C. un brote de VRS.
El director del hospital suspendió el ensayo el 29 de diciembre de 1966, y el 30 de diciembre, Victor y Ross Otto fueron hospitalizados por problemas respiratorios con dificultad para respirar. Victor falleció el 1 de enero de 1967 y Ross Otto el 2 de enero. Tras sus muertes, los investigadores conservaron muestras de su tejido pulmonar, que se utilizaron para hacer investigación durante décadas, hasta que se logró desarrollar la vacuna.
Es incierto si las familias firmaron formatos de autorización, como exigían los códigos éticos y las leyes estadounidenses. El autor finaliza el artículo mencionando otros casos de escándalos de la investigación biomédica que ocurrieron a mediados del siglo pasado, en los que también se vulneraron los derechos de grupos marginados, como el famoso caso de Tuskegee, la obtención y uso de las células del cáncer uterino de Henrietta Lacks, y el de un profesor de neurocirugía de la Universidad de Mississippi, quien realizó entre 30 y 40 lobotomías y otros procedimientos neuroquirúrgicos a niños afro y otras personas internadas por problemas conductuales [1].
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