En México existe un ecosistema criminal que importa, fabrica y distribuye medicinas falsas y que, según las denuncias y alertas presentadas por las autoridades, se ha multiplicado por cinco desde 2018 en paralelo a los problemas de desabastecimiento existentes en el sector salud. Este reportaje forma parte de la investigación global La medicina del millón (The Cancer Calculus), coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por su siglas en inglés), en la que participa EL PAÍS. (Nota de SyF, ver más información sobre esta investigación en la sección de Conducta de la Industria de este mismo boletín)
Las denuncias recibidas por “medicamentos presuntamente falsificados” pasaron de 45 en 2018 a superar las 250 de 2022 en adelante, de acuerdo con los datos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, encargada de la regulación, control y fomento sanitario de productos, servicios y establecimientos, obtenidos vía transparencia.
Otro tanto ocurre con las alertas sanitarias por medicamentos falsificados, esto es, los comunicados oficiales de riesgo emitidos por la Comisión para informar sobre productos que representan un peligro grave para la salud. Estas pasaron de dos en 2018 a superar las 30 al año a partir de 2022. Este aumento se da en paralelo a los diferentes cambios en los sistemas públicos de compras de medicamentos operados desde la Administración de Andrés Manuel López Obrador, que contribuyeron a un desabastecimiento de medicamentos que todavía se siente en el sector salud.
En México, el vial básico de Keytruda en una farmacia legal se vende al público por unos 100.000 pesos, en torno a US$5.700 al cambio actual, mientras que en los mercados ilegales se encuentra por 30.000 pesos, unos US$1.700. En total, acumula seis alertas sanitarias, la última en marzo de 2026, en las que se señala que “no se garantiza su seguridad, calidad y eficacia, puesto que se desconoce su procedencia, condiciones de fabricación, almacenamiento y transporte”. Se identificaron 17 lotes falsificados.
Según documentos internos de la Comisión, Keytruda es uno de los cinco medicamentos más falsificados del país. La primera alerta llegó en febrero de 2022, después de que se detectara un lote falsificado dentro del inventario del Centro Médico Naval, el hospital militar para miembros de la Marina. La empresa que suministró la medicina falsa era Top Pharma SA de CV, según encontró Quinto Elemento Lab. Pese a esto, siguió consiguiendo contratos públicos. De 2022 a la fecha, Top Pharma, según registros de la Plataforma Nacional de Transparencia y Compranet, obtuvo casi 88 contratos por 85 millones de pesos para seguir suministrando medicinas.
Varios consultores de seguridad de la industria farmacéutica contactados identifican los mismos tipos de medicinas ilegales en el mercado. Por un lado, estaría la piratería clásica, básicamente un producto que entra de contrabando, fabricado en otro lugar con pocas normas sanitarias, y se inserta en las cadenas de suministro. Otra es la adulteración, que es un producto original, pero que ya ha caducado, o está a punto, entonces le cambian en la caja la fecha de caducidad y lo venden en el mercado. Aunque supuestamente hay un protocolo para incinerar las medicinas caducadas, en el sector es conocido que hay empresas que no las resguardan de forma adecuada y estos envases acaban en los mercados ilegales. Un tercer supuesto es la falsificación completa, tanto de los envases como de los medicamentos en sí.
El documento interno de Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios dice que, “con base en las denuncias recibidas, se han identificado una serie de características en común de los medicamentos falsificados”. Se trata de medicamentos sin autorización de venta en México, los productos con dificultades de abasto y los de alto costo.
TopPharma no es la única empresa señalada por vender medicamentos falsificados que ha obtenido contratos millonarios con las instituciones públicas. Medikament de México, señalada por la Comisión por vender falsificaciones [1], logró en 2021 y 2022 más de 70 contratos por casi 19 millones de pesos y sus productos acabaron en el Instituto Mexicano del Servicio Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el Instituto Nacional de Cancerología o el Gobierno de Veracruz. También Flexa Pharm, denunciada por el Gobierno de Veracruz [2], logró en 2023 y 2024 más de 10 contratos por casi 15 millones de pesos para el Instituto Mexicano del Servicio Social. En total, de acuerdo con una revisión de los contratos públicos de 2021 a 2025, 28 proveedores listados en la plataforma de distribuidores irregulares de medicamentos han vendido 2.150 millones de pesos a 44 instituciones de salud pública por toda la república [3].
De compras por El Santuario
En el centro de Guadalajara, en el Estado de Jalisco, está el barrio de El Santuario. Durante décadas fue conocido por sus fondas, pero hoy lo que mandan son las farmacias ilegales. Hay una cada pocos pasos y dentro, en lugar de un experimentado boticario de bata blanca, se ve a hombres jóvenes de entre 15 y 30 años con gorra de visera plana. El Santuario es el epicentro del comercio ilegal de medicamentos robados, falsificados y adulterados.
Estas farmacias tienen fuera un vendedor que sirve de gancho y pregunta a cada persona que pasa si busca alguna medicina. Son tantos y tan insistentes que agobian al peatón.
Fue también en la ciudad de Guadalajara donde, en agosto de 2024, la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y la Secretaría de Marina realizó un operativo contra una banda criminal liderada por Josué N, alias Tacho, en el barrio de Huentitán El Bajo. Además de varias armas de fuego y drogas, se encontraron 12.500 dosis de medicamentos falsificados, principalmente Keytruda. Las autoridades llegaron a esta estructura criminal tras la denuncia de varios pacientes con cáncer que presentaron reacciones adversas al ser tratados con estos oncológicos falsificados.
En el caso del operativo contra Tacho, el presunto criminal fue procesado finalmente por posesión de drogas y armas [4]; la Fiscalía no logró que se le imputara ningún cargo de falsificación de medicamentos, aseguraron al equipo de esta investigación personas cercanas al caso. De acuerdo a estas mismas fuentes, entre 2020 y 2025 existieron al menos 30 casos de supuesta falsificación de Keytruda, que se presentaron en hospitales públicos y privados por todo el país. Son una pequeña muestra de un problema mayor: en ese periodo, la Comisión Federal de Riesgos Sanitarios recibió casi 1.500 denuncias por medicamentos falsificados.
Referencias
Nota de Salud y Fármacos. Según Safe Medicines [1], entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, COFEPRIS, el organismo regulador de medicamentos de México, emitió 30 alertas sobre productos falsificados o no autorizados. Otras 12 alertas relacionadas con el robo de productos farmacéuticos ponen de manifiesto la existencia de un mercado negro que compromete aún más la cadena de suministro.
Falsificaciones de medicamentos oncológicos
Las alertas sobre medicamentos contra el cáncer fueron las más frecuentes durante este periodo. La agencia emitió advertencias sobre siete tratamientos que presentaban números de identificación falsificados, envases irregulares o ausencia de principios activos, entre ellos:
Los informes sobre un paciente con cáncer de riñón que recibió Keytruda falsificado en un hospital de Yucatán demuestran cómo productos falsos peligrosos se infiltran en la cadena de suministro médico legítima de México. También se ha notificado la presencia de Keytruda falsificado en la India, Filipinas y en canales del mercado negro de EE UU.
La COFEPRIS notificó este lote del medicamento oncológico Tagrisso en marzo de 2026 debido a que no estaba autorizado para su venta en México.
Tratamientos para la diabetes y la pérdida de peso
Las alertas de la COFEPRIS sugieren que los medicamentos para la diabetes y la pérdida de peso tienen tanta demanda en México como en EE UU. La agencia informó sobre:
Referencia