La Therapeutic Goods Administration (TGA) ha publicado nuevas guías sobre las restricciones publicitarias para los medicamentos que requieren prescripción médica. El objetivo es ayudar a particulares y empresas a cumplir con los requisitos normativos de Australia.
En virtud de la Ley de Productos Terapéuticos de 1989 (Therapeutic Goods Act 1989), salvo en circunstancias muy limitadas, la publicidad de medicamentos sujetos a prescripción dirigida al público en general está prohibida. Dado que estos medicamentos pueden conllevar riesgos específicos, las decisiones sobre su uso la deben tomar los pacientes en consulta con un profesional de la salud debidamente cualificado, y dichas decisiones no deben verse influidas por la publicidad.
La TGA toma medidas contra la publicidad ilegal y la promoción de medicamentos sujetos a prescripción dirigida al público, especialmente cuando se hace a través del internet. Esto incluye la publicidad de servicios que prescriben o suministran productos como inyectables cosméticos, péptidos, inyecciones para la pérdida de peso, cannabis medicinal, terapias de perfusión intravenosa (IV) y medicamentos para la disfunción eréctil.
La guía incluye ejemplos prácticos para ayudar a particulares y empresas a comprender sus obligaciones. Explican qué tipos de publicidad y actividades promocionales podrían estar prohibidos en sitios web y redes sociales, o en los nombres de negocios y logotipos, sistemas de registro, catálogos de productos, información de precios y otros materiales.
El documento de orientación, titulado Complying with the restrictions on advertising prescription medicines to the public (Cumplimiento de las restricciones sobre la publicidad de medicamentos sujetos a prescripción dirigida al público), está disponible en el sitio web de la TGA [1].
Asimismo, la TGA ha actualizado otras guías relacionadas, Advertising health services that involve therapeutic goods (Publicidad de servicios sanitarios que involucran a productos terapéuticos) [2], para abordar las preocupaciones sobre la promoción de servicios de salud para acceder a medicamentos específicos sujetos a prescripción. Estos servicios incluyen los prestados en línea y mediante telemedicina.
La TGA insta a todas las personas y empresas que suministran, venden o promocionan medicamentos sujetos a prescripción a revisar detenidamente sus contenidos para garantizar que cumplen con las restricciones publicitarias pertinentes.
La TGA colabora con la industria para fomentar, en primera instancia, altos niveles de adherencia voluntaria. Se espera que las empresas actúen con prontitud para revisar y, cuando sea necesario, modificar o retirar cualquier contenido que no cumpla con las restricciones publicitarias.
Cuando se detecte un incumplimiento grave de la Ley, la TGA podrá adoptar las medidas que se incluyen en su estrategia para exigir el cumplimiento de la normativa [3]. Estas medidas pueden incluir la emisión de notificaciones de infracción, órdenes o notificaciones de prevención, así como el inicio de procedimientos civiles o penales. Las sanciones por incumplimiento de la Ley incluyen multas civiles de hasta 1,65 millones de dólares australianos (1 dólar australiano= US$0,71) por infracción en el caso de particulares, o 16,5 millones de dólares australianos por infracción en el caso de empresas, además de multas penales o penas de prisión.
Si sospecha que se están incumpliendo las normas relacionadas con productos terapéuticos o su publicidad, puede denunciar una presunta infracción o prácticas cuestionables en cualquier momento [4].
Referencias
Nota de Salud y Fármacos. Un comentario a esta noticia publicado en Regulatory Focus [1] añade lo siquiente:
“La TGA señaló que las empresas deben eliminar de sus materiales toda referencia a medicamentos sujetos a prescripción médica. El organismo aclaró que la prohibición de hacer referencia a fármacos de venta sujeta a prescripción abarca más que el simple uso de nombres comerciales como Botox o nombres químicos como semaglutida.
Los materiales promocionales que emplean abreviaturas, referencias indirectas, términos coloquiales o imágenes podrían infringir la normativa. Las restricciones sobre referencias directas e indirectas prohíben el uso de términos como CBD o «inyecciones para perder peso», así como de imágenes que representen medicamentos sujetos a prescripción.
Entre los ejemplos de materiales y actividades que la TGA considera susceptibles de ser calificados como publicidad de medicamentos sujetos a prescripción se incluyen los nombres comerciales y logotipos que aluden a tratamientos, aunque sea de forma indirecta.
Según la TGA, el logotipo de una empresa dedicada a la salud masculina que incluya la imagen estilizada de una pastilla azul podría incumplir las normas; cabe recordar que Viagra (sildenafilo) de Pfizer se comercializa como una pastilla azul.
Las excepciones a estas normas son limitadas. La legislación australiana permite la publicidad dirigida a profesionales de la salud. Las empresas no pueden acogerse a esta exención añadiendo una advertencia que indique a los consumidores que deben consultar a un profesional sanitario sobre su tratamiento. Asimismo, la información que los profesionales sanitarios facilitan a los pacientes queda exenta de la prohibición publicitaria, al igual que las actividades autorizadas o exigidas por el gobierno”.