Nota del editor: Se ha corregido este artículo para eliminar una referencia de que Novozymes North America es una filial de Novo Nordisk.
Las 17 empresas farmacéuticas que sustentan TrumpRx, el nuevo programa de la Casa Blanca para fijar los precios de los medicamentos de venta con receta, en 2025, mientras se gestaba el plan tras bambalinas, destinaron más de US$130 millones a actividades de cabildeo a nivel federal, un aumento de casi el 23% respecto al año anterior, superando al aumento general de esta industria.
Esas empresas representaron más de una cuarta parte de los US$457,3 millones, una cifra récord, que la industria farmacéutica y de productos para la salud gastaron el año pasado en actividades de cabildeo [1]. Y aunque los informes del primer trimestre de 2026 que se han presentado recientemente no muestran ninguna disminución en el ritmo de los gastos, el gasto de toda la industria superó los US$131 millones, lo que supone un aumento anual del 5,7%, el impulso al cabildeo más trascendental se produjo en 2025, antes del lanzamiento de TrumpRx en febrero.
Olivier Wouters, profesor asociado de la Universidad de Brown, quien ha investigado las actividades de cabildeo de la industria declaró a OpenSecrets “Lo único que puedo decir es que están gastando una fortuna” [2].
Entre las empresas que participan en la iniciativa estrella del presidente Donald Trump sobre la fijación de precios de los medicamentos basada en el principio de “nación más favorecida”, el aumento de los gastos en cabildeo en 2025 fue casi generalizado: quince aumentaron sus cifras totales con respecto al año anterior, y ocho, entre ellas Regeneron, que no se incorporó hasta el 23 de abril de 2026, incrementaron el gasto en al menos un 25%, una escalada que coincidió con las negociaciones finales del plan [3, 4].
Las dos empresas con los aumentos más pronunciados comercializan medicamentos de grandes ventas que sufrieron fuertes recortes de precios en 2026.
Bristol Myers Squibb, fabricante del anticoagulante Eliquis, casi duplicó su gasto en cabildeo, con un aumento del 84%, hasta superar los US$10 millones —uno de los incrementos más pronunciados de cualquier empresa en cualquier sector— [5]. Este aumento se produjo cuando Eliquis, que en 2024 ingresó US$13.300 millones por las ventas a nivel mundial, quedó sujeto a un descuento negociado del 56% para los afiliados a la Parte D de Medicare, lo que redujo su precio a US$231 por un suministro de 30 días [6, 7].
Por su parte, AstraZeneca aumentó su gasto en cabildeo a nivel federal en más del 55%, hasta alcanzar casi US$5,8 millones, mientras que el precio que negoció para su medicamento Farxiga, indicado para la diabetes y las enfermedades cardíacas y renales, y que en 2025 generó unos ingresos de US$8.400 millones, se redujo en un 68%, hasta los US$178,50, en virtud de la Ley de Reducción de la Inflación [8-10].
Amgen y Pfizer lideraron las empresas incluidas en TrumpRx, en cuanto a gastos de cabildeo, en 2025
El año pasado, las 17 empresas farmacéuticas, que participan en el programa de descuentos a los medicamentos de venta con receta de la Casa Blanca, gastaron más de US$130 millones en actividades de cabildeo a nivel federal.
TrumpRx ofrece descuentos en medicamentos de marca indexados a los precios internacionales más bajos. A cambio de ofrecer estas tarifas de “nación más favorecida” a los clientes que pagan en efectivo, la Administración eximió a las empresas farmacéuticas de los nuevos aranceles de importación durante varios años.

Aludiendo a motivos de seguridad nacional, el 2 de abril, Trump emitió una proclamación presidencial por la que se imponía un arancel del 100% a los medicamentos patentados y a los ingredientes farmacéuticos importados de países que no contaran con un acuerdo de seguridad válido [11]. La proclamación también estableció una excepción para las empresas que hubieran firmado acuerdos de precios de nación más favorecida y de relocalización componentes fundamentales de la plataforma TrumpRx, lo que les permite pagar un arancel del 0% hasta el 20 de enero de 2029, una concesión que podría ascender a miles de millones.
Otra función del programa permite que los fabricantes vendan medicamentos en grandes cantidades, incluyendo los populares fármacos para la pérdida de peso basados en el GLP-1 (agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1) directamente a los pacientes, sin pasar por los intermediarios, las aseguradoras.
El sector de la atención médica lleva mucho tiempo dominando en la calle K de Washington, como se conoce a la industria de cabildeo. En 2025, 2.632 clientes ejercieron cabildeo en temas relacionados con la salud, superando el récord de 2021 de 2.624, según los datos de OpenSecrets [12]. Los informes federales sobre cabildeo no indican si una empresa apoyó o se opuso a un proyecto de ley, ni qué parte de su gasto total se destinó a un asunto concreto.
Omer Unsal, profesor asociado de la universidad de Merrimack College, quien ha estudiado las tendencias del cabildeo farmacéutico, afirmó que está observando un crecimiento constante en todos los ámbitos: se gasta más dinero, se ejerce cabildeo sobre un mayor número de proyectos de ley, y hay más cabilderos que pasan de ocupar cargos en el gobierno a trabajar en una empresa privada [13].
“En general, la tendencia va en aumento, y creo que tiene que haber algún beneficio a cambio de esos gastos en cabildeo”, afirmó Unsal.
Doce de las quince empresas de la industria que más gastaron se encontraban entre esas empresas, incluyendo Genentech, que fue responsable de US$10,4 millones de los US$11,4 millones que gastó su empresa matriz, Roche Holdings. Sin embargo, estas empresas ya se encontraban entre las que más gastaban de la industria farmacéutica —11 de ellas figuraban entre las 15 primeras en 2024, y simplemente aumentaron sus cifras totales en 2025 [14].
En total, las 17 empresas gastaron casi US$134 millones en actividades de cabildeo a nivel federal, en 2025, un aumento de casi el 23% respecto a los US$109 millones del año anterior, superando el incremento del 15% de la industria.
Ese cálculo no incluye a la principal asociación comercial de la industria, la asociación de Investigadores y Productores Farmacéuticos de América (PhRMA o Pharmaceutical Research & Manufacturers of America), que representa a muchas de esas mismas empresas. PhRMA gastó la cifra récord de US$38,2 millones en 2025, superada por la Cámara de Comercio de EE UU. y la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR o National Association of Realtors), y realizó cabildeo sobre 73 proyectos de ley distintos. Sus declaraciones financieras incluyen docenas de referencias a la fijación de precios de los medicamentos según el principio de la nación más favorecida [15].
Una orden ejecutiva emitida en mayo de 2025 ordenó a las agencias federales que aplicaran los precios de nación más favorecida, en un intento por forzar el abaratamiento de los precios en EE UU hasta alcanzar los precios que se observan en otros países desarrollados [16]. PhRMA se ha opuesto públicamente a tales mandatos, calificándolos como un “mal negocio” que importa precios de “países socialistas”, a pesar de que TrumpRx se ha convertido en el principal canal voluntario de la Administración para que las empresas adopten esos precios, a cambio de concesiones comerciales [17]. Tras la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación en 2022, que permite que Medicare negocie los precios de los medicamentos de venta con receta, tres empresas, entre ellas AbbVie y AstraZeneca, abandonaron la asociación comercial [18]. AstraZeneca se reincorporó el año pasado.
Varias otras empresas están representadas por otra asociación comercial, la Organización para la Innovación Biotecnológica (BIO o Biotechnology Innovation Organization). Sin embargo, empresas como Pfizer, AbbVie y GSK la abandonaron en los últimos años, y el gasto en actividades de cabildeo de la asociación se redujo drásticamente, hasta los US$5,6 millones en 2025, lo que supone una disminución de casi el 58% en cuatro años.
“En la industria farmacéutica dominan las grandes empresas”, afirmó Unsal. “Cuanto más grande es la empresa, más recursos tiene para hacer cabildeo. Pero, al final, todo se reduce a cuántos beneficios del gobierno recibes a cambio de tu cabildeo”.
La lucha contra el “castigo a las pastillas”
La coalición TrumpRx centró gran parte de sus esfuerzos de cabildeo en dos proyectos de ley que abordan la forma en que Medicare negocia los precios.
Los medicamentos de moléculas pequeñas —normalmente pastillas o cápsulas— pueden ser candidatos a la negociación de precios cuatro años antes que los productos biológicos, que se obtienen a partir de organismos vivos y suelen tratar enfermedades complejas o raras. El proyecto de Ley para Garantizar las Vías hacia Curas Innovadoras (Ensuring Pathways to Innovative Cures Act) eliminaría esa disparidad, concediendo a las empresas farmacéuticas cuatro años adicionales antes de que sus moléculas pequeñas se sometan a la negociación de precios.
Calificando la estructura actual como un “castigo a las pastillas”, el diputado Greg Murphy (republicano por Carolina del Norte), urólogo de profesión, presentó la versión del proyecto de ley a la Cámara de Representantes [19, 20]. El senador Thom Tillis (republicano por Carolina del Norte) patrocinó el proyecto de ley en el Senado [21].
La frecuencia con la que aparece un proyecto de ley o un asunto suele ser un indicador de las prioridades de una empresa. En este caso, 13 de las empresas farmacéuticas hicieron cabildeo a favor de la versión de la Cámara de Representantes. Ocho de ellas también lo hicieron a favor de la versión del Senado. En conjunto, se hizo referencia a ambos proyectos de ley en 117 informes trimestrales que presentaron empresas alineadas con TrumpRx. PhRMA los mencionó 75 veces más.
Novartis —cuya cartera incluye medicamentos de moléculas pequeñas como Kisqali (para el tratamiento de cáncer de mama) y Scemblix (para el tratamiento de la leucemia)— fue la más activa, ya que citó los proyectos de ley en un total de 24 informes [22].
“Me parece lógico que [las empresas farmacéuticas] inviertan tanta energía en tratar de lograrlo, porque son las que tienen un impacto más significativo en los ingresos, ¿no?”, afirmó Wouters. Wouters afirmó: “No soy cabildero, pero hay que elegir bien las batallas, así que hay que centrarse en los proyectos de ley que realmente te golpean donde más duele”.
El auge del cabildeo en torno a GLP-1
Dos de esas empresas farmacéuticas también se centraron especialmente en la legislación que afecta a sus productos más populares y lucrativos: los medicamentos GLP-1, que se suelen utilizar para ayudar a perder peso.
Eli Lilly & Co., fabricante de Mounjaro, Zepbound y la píldora Foundayo, recientemente aprobada, aumentó su gasto en cabildeo casi un 33% en 2025, hasta alcanzar los US$11,2 millones. Novo Nordisk, que produce Wegovy y Ozempic, incrementó su gasto en más de un 37%, hasta superar los US$7,23 millones.
Ambas empresas hicieron cabildeo a favor de la Ley para el Tratamiento y la Reducción de la Obesidad (Treat and Reduce Obesity Act), que permitiría que la Parte D de Medicare cubriera los medicamentos para la pérdida de peso, concretamente los agonistas del GLP-1. El senador Bill Cassidy (republicano por Luisiana), gastroenterólogo y presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, patrocinó la versión del Senado; el diputado Mike Kelly (republicano por Pensilvania) patrocinó el proyecto de ley de la Cámara de Representantes [23, 24].
Lilly, la empresa farmacéutica más activa en el cabildeo sobre la legislación, hizo referencia a la versión del Senado en seis informes y a la de la Cámara de Representantes en cuatro [25, 26]. Novo Nordisk mencionó cada versión en dos ocasiones [27].
Esas empresas también contrataron a la misma empresa de cabildeo: Checkmate Government Relations, que, bajo la dirección de Ches McDowell, un estrecho colaborador de Donald Trump Jr., se ha convertido rápidamente en una figura clave en K Street. Durante el primer año del segundo mandato de Trump, los ingresos por cabildeo de Checkmate, a nivel federal, se dispararon de US$70.000 en 2024, a US$22,5 millones en 2025 [28].
Eli Lilly pagó a la empresa US$400.000 por seis cabilderos, mientras que Novo Nordisk pagó US$360.000 por cinco [29]. Cuatro cabilderos trabajaban para ambas farmacéuticas, entre ellos McDowell; Chris LaCivita Jr., hijo de uno de los principales asesores de la campaña de Trump para 2024; y Frederick “Fritz” Vaughn, antiguo asesor principal de la Cámara de Representantes y subsecretario adjunto del Tesoro [30].
En noviembre de 2025, la Casa Blanca anunció un acuerdo “histórico” con ambas empresas farmacéuticas, que reducía el precio de varios GLP-1 a unos US$350, y a US$150 en el caso de las versiones orales, a través de TrumpRx [31]. El acuerdo también permite que Medicare y Medicaid cubran esos medicamentos por primera vez, un cambio de política que la industria llevaba mucho tiempo intentando conseguir.
Redes de cabildeo superpuestas
Checkmate es solo una de las varias empresas de cabildeo contratadas por múltiples participantes en TrumpRx. Algunas representan un número impactante de estas.
La mayoría de los cabilderos de TrumpRx provienen de cargos en el gobierno
Más del 60% de los 526 cabilderos contratados por las 17 empresas farmacéuticas alineadas con TrumpRx, en 2025, habían trabajado anteriormente en el gobierno, una cifra superior a la tasa del 51% de personas que, en la industria de la salud en general, pasan del sector privado al público.
De los más de 500 cabilderos que representaban a las 17 empresas, más del 60% eran cabilderos que pasaron de la administración pública al sector privado. Esa cifra supera la tasa del 51% de cabilderos que utilizaron las puertas giratorias de la industria de productos farmacéuticos y para la salud, en general.
Entre los participantes, esa influencia está muy concentrada: 166 representaban a varias empresas farmacéuticas, incluyendo a 17 que representaban a 10 o más.
Doce de las 17 empresas contrataron al menos a una de las cuatro empresas con vínculos más estrechos con la Administración Trump: Checkmate, Miller Strategies, BGR Group o Ballard Partners.
Brian Ballard, antiguo presidente del comité de acción política para la victoria de Trump (Trump Victory) fundó Ballard Partners, y cuenta con la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, como antigua cabildera, junto con la exfiscal general, Pam Bondi [32]. BGR Group está dirigido por David Urban, antiguo asesor de la campaña de Trump, y anteriormente había contratado al secretario de Transporte, Sean Duffy [33]. Miller Strategies está dirigida por Jeff Miller, responsable financiero de la toma de posesión de Trump y J.D. Vance [34].
Otro importante centro de cabildeo para estas empresas es Todd Strategy Group. Paul Edattel, exasesor jefe en asuntos de salud del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes (House Energy and Commerce Committe) representó a 15 clientes, el mayor número que ha tenido cualquier cabildero individual de 13 de las empresas. El fundador de la empresa, Dan Todd y Eric Bergren, exjefe de gabinete del diputado Brett Guthrie (republicano por Kentucky), representaron cada uno a 13 clientes de 12 empresas.
En las listas de estas empresas aparecen varios exlegisladores. El excongresista Kurt Schrader (demócrata por Oregón) realizó actividades de cabildeo para cinco empresas farmacéuticas: Eli Lilly, Novo Nordisk, Pfizer, Sanofi y Bristol Myers Squibb. El excongresista Ed Whitfield (republicano por Kentucky) trabajó para Gilead, Johnson & Johnson y Genentech. Además, el exsenador Richard Burr (republicano por Carolina del Norte) realizó actividades de cabildeo para Novartis.
“Es de suponer que las personas que van a resultar realmente útiles como cabilderos tienen un precio más elevado”, afirmó Wouters. “Me preocupa que los intereses representados por quienes disponen de mayores recursos económicos, tengan más peso en estos debates legislativos, y si ese es el caso, me preocupan los resultados y que todos los intereses queden representados. Lo mismo ocurre con la puerta giratoria … Me preocupa que no haya igualdad de condiciones”.
Referencias