Cochrane ha implementado un nuevo sistema para verificar si alguna de los miles de revisiones que ha publicado incluye estudios retractados en sus análisis, según anunció la organización el 10 de junio de 2026. Este esfuerzo ya ha detectado decenas de revisiones que sí los incluyen, y que ahora serán sometidas a un escrutinio más exhaustivo para garantizar la validez de sus resultados y recomendaciones.
Cochrane publica revisiones sistemáticas sobre temas relacionados con la salud que evalúan la solidez de la evidencia sobre tratamientos e intervenciones específicas. Organizaciones profesionales y responsables políticos utilizan las más de 9.500 revisiones [1] para elaborar recomendaciones. Recientemente, un estudio sobre ensayos clínicos de anestesia halló una alta tasa de estudios con datos falsificados o defectuosos [2], y otro reveló que los estudios retractados incluidos en revisiones sistemáticas, el 17 % de las cuales eran revisiones Cochrane, tuvieron un gran impacto en las guías clínicas que las utilizaron [3].
El año pasado, Cochrane implementó una función en su base de datos de informes de ensayos clínicos, denominada CENTRAL, para identificar estudios retractados [4]. La casa editorial obtiene los datos sobre los artículos retractados de la base de datos Retraction Watch, a través de CrossRef. Ahora, han ampliado el proceso para identificar rutinariamente las revisiones sistemáticas que se basan en artículos retractados [5].
Ella Flemyng, directora de política editorial e integridad de la investigación de Cochrane, explicó a Retraction Watch: «Lo que analizamos son los estudios retractados que aportan resultados o hallazgos a las conclusiones de la revisión Cochrane. Si un estudio ya había sido excluido, o si solo se mencionaba de forma general en la introducción o la discusión, no quisimos darle prioridad».
La editorial ha desarrollado un flujo de trabajo para evaluar el impacto de los trabajos retractados en la revisión sistemática, que también se ha anunciado hoy junto con las guías para su implementación [6].
Flemyng afirmó:
«Cochrane cuenta con estándares metodológicos muy rigurosos para el desarrollo de revisiones sistemáticas, en lo que respecta a la identificación de estudios retractados durante el proceso de elaboración de la revisión. El problema surgía cuando las retractaciones se producían después de la publicación de la revisión sistemática. Esta nueva estrategia nos permite informar a los lectores tan pronto como nos percatamos de este impacto en la evidencia».
Dos revisiones publicadas sirvieron para hacer la prueba mientras Cochrane desarrollaba dicha estrategia. En diciembre de 2023, Feet of Clay Detector señaló una revisión sobre los efectos de los antioxidantes en la reducción de la fertilidad, por contener cuatro artículos retractados [7]. Cochrane publicó una nota editorial sobre la revisión un año después. En total, desde su publicación, siete estudios incluidos en la revisión han sido retractados, y otros dos estudios han sido señalados con expresiones de preocupación. Utilizando la nueva estrategia de Cochrane, los autores evaluaron la contribución de cada estudio al análisis general y su impacto en la evaluación.
La nota editorial del 5 de marzo indica: «En la próxima actualización de esta revisión Cochrane, estos nueve estudios se excluirán de los análisis. Los estudios con retractaciones se trasladarán al cuadro de estudios excluidos y los estudios con expresiones de preocupación se trasladarán al cuadro de estudios pendientes de clasificación».
De igual manera, una revisión de 2016 sobre antiestrógenos para mejorar la fertilidad en mujeres con síndrome de ovario poliquístico [8], ahora llamado síndrome de ovario poliendocrino metabólico, incluyó cuatro estudios que posteriormente fueron retractados. Siguiendo la nueva estrategia, los autores determinaron que eliminar los estudios retractados no alteraría los resultados generales de la revisión. Una nota editorial del 22 de mayo incluye detalles sobre cada uno de los estudios retractados.
Jodi Schneider, de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien estudia la persistencia de los artículos retractados en la literatura publicada afirmó: «Es importante que los lectores sepan cuándo se han revisado las revisiones, y el protocolo lo garantiza. Es importante publicar una nota editorial que indique que la revisión se ha revisado, incluso si los autores encuentran que el impacto ha sido mínimo».
Según Flemyng Al revisar todos los estudios incluidos en todas las revisiones sistemáticas, Cochrane descubrió que «poco menos del 1%» de sus 9.500 revisiones sistemáticas publicadas incluyen artículos retractados en sus análisis. Ahora que la casa editorial ha desarrollado y probado una nueva estrategia, el personal comenzará a notificar a los autores de dichas revisiones sobre los estudios retractados y los animará a utilizarla para determinar su impacto en las recomendaciones de la revisión.
Cochrane también comenzará a añadir notas editoriales a las revisiones tan pronto como se detecte la inclusión de artículos retractados. Una vez que los autores hayan finalizado una revisión según lo estipulado en la nueva estrategia, Cochrane actualizará la nota editorial.
En el futuro, Cochrane espera automatizar más pasos del proceso, como agregar una nota editorial a las revisiones afectadas y notificar a los autores con mayor rapidez, afirmó Flemyng.
Schneider, quien calificó la nueva estrategia de “excelente”, sugirió que un área de desarrollo futuro podría ser la evaluación de estudios que han sido señalados como problemáticos por INSPECT-SR [9] u otros criterios, pero que no han sido retractados.
Flemyng afirmó:
“Las revisiones Cochrane informan las guías, informan las decisiones clínicas, informan las decisiones para la salud. Por ello, debemos asegurarnos de que la evidencia subyacente siga siendo fiable. Si se retiran estudios, debemos garantizar que las revisiones sistemáticas basadas en dicha evidencia también se actualicen, a fin de seguir contando con evidencia pertinente y actual que sustente las decisiones y políticas relacionadas con la salud y la atención sanitaria».
Referencias