El informe, titulado Investing in Health R&D: Africa’s Next Economic Growth Frontier (Invertir en I+D sanitaria: la próxima frontera del crecimiento económico de África) [1], se presentó en un evento oficial paralelo a la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra.
El análisis, elaborado en el marco de la Asociación Sanitaria entre la Unión Africana (UA) y la Unión Europea (UE), bajo el liderazgo de los CDC de África, con apoyo financiero de Bélgica y Alemania y asistencia técnica de Global Health Ecosystems, Enabel y GIZ, utiliza modelos para estimar el impacto macroeconómico del aumento de la inversión en I+D en salud en África, en términos de crecimiento del PIB, empleo, inversión privada, balanza comercial y capacidad científica.
Los resultados indican que, si los países africanos alcanzan el objetivo de la Unión Africana de invertir el 1% del PIB en investigación y desarrollo, destinando el 15% de dicha cifra a la I+D sanitaria:
La inversión pública atraería miles de millones en capital privado (US$5 por cada dólar invertido).
El informe presenta la I+D sanitaria no simplemente como un gasto en salud, sino como un pilar estratégico de la soberanía económica, el desarrollo industrial y la competitividad regional.
«África no puede seguir importando las tecnologías que determinan el futuro sanitario y económico de su población», afirmó el Dr. Raji Tajudeen, director general adjunto en funciones de los CDC de África. «Este informe demuestra que invertir en I+D en salud en África no es solo una prioridad sanitaria: es una vía hacia la soberanía económica, el crecimiento industrial y la resiliencia. Si no somos dueños de la salud de África, no seremos dueños del destino de África».
Annelies Verstichel, embajadora de Bélgica en Etiopía y Yibuti, y representante permanente ante la Unión Africana, la IGAD y la UNECA, declaró: «El futuro de la seguridad sanitaria, la resiliencia económica y la innovación dependerá de contar con capacidades regionales más sólidas y de asociaciones internacionales basadas en la confianza. Este informe demuestra los importantes beneficios económicos y sociales que pueden generarse si se invierte a largo plazo en investigación e innovación sanitaria lideradas por África, y proporciona una base empírica fundamental para profundizar la cooperación UA-UE que apoye los ecosistemas de investigación, fabricación e innovación liderados por el continente».
El informe destaca varios casos de éxito africanos que demuestran la creciente fortaleza del continente en materia de I+D sanitaria e innovación. Entre ellos figuran el programa de ARNm de Afrigen en Sudáfrica, la asociación de Ruanda con BioNTech para la fabricación de vacunas, la expansión de la producción farmacéutica nacional y de las exportaciones en Egipto, y el creciente ecosistema de ensayos clínicos e investigación en Kenia.
El informe también demuestra que invertir en I+D sanitaria puede ayudar a las economías africanas a desarrollar industrias manufactureras de gran valor, reducir la dependencia de las importaciones, fortalecer la seguridad sanitaria, atraer inversión privada, crear empleos cualificados y retener el talento científico.
Estos hallazgos fueron acogidos positivamente por la Dra. Musenero Monica Masanza, ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Uganda, quien declaró: «La I+D sanitaria se debe considerar como una infraestructura económica. Los países que invierten en innovación construyen economías más competitivas, crean empleos de mayor cualificación y retienen más valor a nivel nacional. África cuenta con el talento científico y la oportunidad de mercado; ahora debemos respaldarlos con inversiones a largo plazo».
África soporta el 25% de la carga mundial de enfermedades, pero capta solo una fracción del valor económico generado por la innovación sanitaria global, señala el informe, afirmando que es el momento de pasar de importar soluciones a crearlas.
El informe advierte asimismo sobre el coste de la inacción. Si la inversión africana en I+D en salud cae por debajo de los niveles actuales, el continente corre el riesgo de perder más de un billón de dólares de PIB durante las próximas dos décadas, al tiempo que sigue dependiendo de cadenas de suministro externas y de tecnologías importadas.
Además del análisis económico, el informe destaca cómo las estructuras de financiación mixta están atrayendo inversiones públicas y privadas, a gran escala, hacia los sistemas africanos de innovación en salud; un ejemplo de ello es la asociación de Ruanda con BioNTech, que ha movilizado más de US$500 millones en financiación combinada.
El informe sostiene que ampliar la I+D sanitaria en África requerirá que haya una coordinación más estrecha entre gobiernos, instituciones regionales, instituciones financieras de desarrollo y socios internacionales, con el objetivo de construir ecosistemas sostenibles de innovación y fabricación.
El informe insta a los gobiernos africanos a comprometerse con el objetivo de la Unión Africana de invertir el 1% del PIB en investigación y desarrollo —destinando el 15% de dicha cifra a la I+D sanitaria— y a utilizar la contratación pública, los incentivos y las reformas regulatorias para desarrollar activamente los mercados africanos de innovación sanitaria.
Asimismo, sitúa a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (África CDC) y a sus socios en posición de desarrollar un plan de inversión continental que agrupe oportunidades de inversión, alinee a gobiernos e inversores y movilice financiación mixta para ensayos clínicos, fabricación, investigación traslacional e infraestructuras de innovación compartidas.
El lanzamiento forma parte de la agenda más amplia de los CDC de África para promover la soberanía sanitaria y la transformación económica mediante la innovación liderada por africanos.
Referencias