El Colegio de Farmacéuticos de Madrid ofrece las siguientes recomendaciones para evitar el fraude al comprar medicamentos por Internet [1]. Podemos sospechar que estamos adquiriendo un medicamento ilegal o no original si:
Si aun así hemos adquirido el medicamento, en muchos casos es el propio envase el que nos puede alertar de que estamos frente a una unidad falsificada. Estos medicamentos falsificados se hacen pasar por productos auténticos, copiando el material de acondicionamiento, la imagen comercial, el logo del laboratorio titular, así como la forma, colores y el aspecto exterior del envase del medicamento original. Además, pueden llegar a emplear el mismo número de lote, fecha de caducidad y otros elementos que identifican al producto auténtico. A pesar de ello, y de que pueden llegar a ser especialmente difíciles de identificar, es común que aparezcan fallos que nos den la pista definitiva de que efectivamente se trata de falsificaciones.
Deberíamos, por tanto buscar: errores ortográficos y/o gramaticales, falta de información que habitualmente aparece en los prospectos (sobre efectos secundarios, contraindicaciones, interacciones…), que la información se encuentre en un idioma distinto al de la web que lo ofrece, la no coincidencia de los números de lote y fecha de caducidad en todos los sitios en los que aparecen referenciados, la unidad recibida no parece estar en buen estado y no tiene el aspecto físico que debiera (color, forma, olor, sabor, textura, ranuras, símbolos, letras, nombres, grabados o impresos en su superficie diferentes de los habituales). Una opción sería comparar el medicamento adquirido con otro comprado anteriormente en un cauce legal, o en caso de ser la primera vez, solicitar ayuda a un profesional farmacéutico para que asesore en la identificación del mismo.
Si por cualquier razón, somos conscientes o tenemos la sospecha de que hemos adquirido y consumido algún medicamento falsificado, deberemos dejar de consumirlo de inmediato, acudir a buscar atención sanitaria y poner este hecho en conocimiento de las autoridades.
El consumo de medicamentos ilegales o falsificados puede tener efectos muy perjudiciales para la salud, en el mejor de los casos puede no producir ningún efecto, pero en otros casos pueden ser responsables del descontrol de la enfermedad, sobredosificación, aparición de reacciones adversas no habituales, intoxicaciones o, incluso, reacciones mortales, por lo que nunca se debe correr el riesgo de adquirir los fármacos en sitios no autorizados.
Referencia