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Prescripción

Vacunas para prevenir la influenza en los ancianos (Vaccines for preventing influenza in the elderly)
V. Demicheli, T. Jefferson, C. Di Pietrantonj, et al
Cochrane Acute Respiratory Infections Group
Cochrane Library, DOI: 10.1002/14651858.CD004876.pub4
http://cochranelibrary-wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD004876.pub4/abstract
Traducido por Salud y Fármacos

Resumen
Introducción. Las consecuencias de la influenza en los ancianos (las personas de 65 años o más) son complicaciones, hospitalizaciones y muerte. El objetivo principal de la vacunación contra la influenza en los ancianos es reducir el riesgo de muerte entre las personas más vulnerables. Esta es una actualización de una revisión publicada en 2010. Solo se realizarán actualizaciones futuras de esta revisión cuando estén disponibles nuevos ensayos o vacunas. Los datos observacionales incluidos en versiones anteriores a esta revisión se han conservado por razones históricas, pero no se han actualizado debido a su falta de influencia en las conclusiones.

Objetivos. Evaluar los efectos (eficacia, efectividad y daño) de las vacunas contra la influenza en los ancianos.

Métodos de búsqueda. Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (CENTRAL) (Biblioteca Cochrane 2016, Número 11), que incluye el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Infecciones Respiratorias Agudas; MEDLINE (1966 al 31 de diciembre de 2016); Embase (desde 1974 hasta el 31 de diciembre de 2016); Web of Science (desde 1974 hasta el 31 de diciembre de 2016); CINAHL (desde 1981 hasta el 31 de diciembre de 2016); LILACS (desde 1982 hasta el 31 de diciembre de 2016); Plataforma Internacional de Registro de Ensayos Clínicos de la OMS (ICTRP, 1 de julio de 2017); y ClinicalTrials.gov (1 de julio de 2017).

Criterios de selección. Ensayos controlados aleatorios (ECA) y cuasialeatorios que evalúen la eficacia contra la influenza (casos confirmados por laboratorio) o contra la enfermedad similar a la influenza (ETI) o la seguridad. Consideramos cualquier vacuna contra la influenza administrada de forma independiente, en cualquier dosis, preparación o cronograma, en comparación con placebo o sin intervención. Las versiones anteriores de esta revisión incluyeron 67 cohortes y estudios de casos y controles. Las búsquedas de estos diseños de prueba ya no se actualizan.

Recogida y análisis de datos. Los autores de la revisión evaluaron de forma independiente el riesgo de sesgo y extrajeron los datos. Calificamos la certeza de la evidencia con GRADE para los resultados clave de influenza, ILI, complicaciones (hospitalización, neumonía) y eventos adversos. Presentamos los riesgos agregados del grupo de control para ilustrar el efecto en términos absolutos. Los usamos para calcular el número necesario de vacunas que hay que aplicar para evitar un caso de influenza y un caso de ILI.

Resultados principales
Identificamos ocho ECAs (más de 5000 participantes), de los cuales cuatro evaluaron los eventos adversos. Los estudios se realizaron en entornos de atención comunitaria y residencial en Europa y EE UU entre 1965 y 2000. El riesgo de sesgo redujo nuestra certeza en los hallazgos para la influenza y la ILI, pero no para otros resultados.

Los adultos mayores que reciben la vacuna contra la influenza pueden experimentar menos influenza en una temporada en comparación con los que han recibido placebo, del 6% al 2,4% (cociente de riesgo [RR] 0,42, intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,27 a 0,66; evidencia de baja certeza). Calificamos la evidencia como de baja certeza debido a la incertidumbre sobre cómo se diagnosticó la influenza. Los adultos mayores vacunados probablemente experimenten menos ILI en comparación con aquellos que no recibieron una vacuna en el transcurso de una sola temporada de influenza (3,5% versus 6%; RR: 0,59; IC del 95%: 0,47 a 0,73; evidencia de certeza moderada). Estos resultados indican que 30 personas necesitarían ser vacunadas para evitar que una persona tenga gripe, y 42 para evitar que una persona tenga una ILI.

El estudio que proporcionó datos sobre la mortalidad y la neumonía no tuvo el poder suficiente para detectar diferencias en estos resultados. Hubo 3 muertes de 522 participantes en el brazo que recibió la vacuna y una muerte de 177 participantes en el brazo placebo, proporcionando evidencia de certeza muy baja para el efecto sobre la mortalidad (RR 1,02, IC del 95%: 0,11 a 9,72). No se presentaron casos de neumonía en un estudio que informó este resultado (evidencia de certeza muy baja). No se informaron datos sobre hospitalizaciones. Los intervalos de confianza en torno al efecto de las vacunas sobre la fiebre y las náuseas fueron amplios, y no contamos con información suficiente sobre estos daños en personas mayores (fiebre: 1.6% con placebo comparado con 2.5% después de la vacuna (RR 1,57, 0,92 a 2,71; evidencia de certeza moderada)); náuseas (2,4% con placebo comparado con 4,2% después de la vacuna (RR 1,75, IC 95% 0,74 a 4,12; evidencia de baja certeza)).

Conclusiones de los autores. Los adultos mayores que reciben la vacuna contra la influenza pueden tener un riesgo más bajo de influenza (de 6% a 2,4%), y probablemente tengan un menor riesgo de ILI en comparación con aquellos que no reciben una vacuna en el transcurso de una sola temporada de influenza (de 6 % a 3,5%). No estamos seguros de la gran diferencia que estas vacunas tendrán en las diferentes estaciones. Se produjeron muy pocas muertes y no se informaron datos sobre la hospitalización. No se presentaron casos de neumonía en un estudio que informó este resultado. No tenemos suficiente información para evaluar los daños relacionados con la fiebre y las náuseas en esta población.

La evidencia de un menor riesgo de influenza y de ITI con la vacunación es limitada por sesgos en el diseño o en la implementación de los estudios. La falta de detalles sobre los métodos utilizados para confirmar el diagnóstico de influenza limita la aplicabilidad de este resultado. La evidencia disponible relacionada con las complicaciones es de mala calidad, insuficiente o antigua, y no proporciona una guía clara para la salud pública con respecto a la seguridad, eficacia o efectividad de las vacunas contra la influenza para personas de 65 años o más. La sociedad debería invertir en investigación sobre una nueva generación de vacunas contra la influenza para personas mayores.

Resumen en lenguaje sencillo
Vacunas para prevenir la influenza estacional y sus complicaciones en personas de 65 años o más
Objetivo de revisión. El objetivo de esta revisión Cochrane, publicada por primera vez en 2006, fue resumir los resultados de las investigaciones que analizan los efectos de inmunizar a ancianos (mayores de 65 años) con la vacuna contra la influenza durante las temporadas de gripe. Usamos información de ensayos aleatorizados que comparaban la vacuna contra la influenza con una vacuna ficticia o con nada. Las vacunas contra la influenza se prepararon tratando los virus de la influenza con una sustancia química que mata el virus (virus inactivado), y la vacuna se administró mediante inyección a través de la piel. Estábamos interesados ​​en mostrar los efectos de las vacunas en la reducción del número de casos de influenza confirmada en ancianos, y en la cantidad de síntomas similares a la influenza, como dolor de cabeza, fiebre alta, tos y dolor muscular (enfermedad similar a la influenza, o ILI) y los efectos adversos de la vacunación. Buscamos evidencia del impacto de la influenza o ILIs, en las hospitalizaciones, las complicaciones y la muerte. En el futuro solo actualizaremos esta revisión cuando estén disponibles nuevos ensayos o vacunas.

Los datos observacionales de 67 estudios incluidos en versiones anteriores de la revisión se han conservado por razones históricas, pero no se han actualizado debido a su falta de influencia en las conclusiones de la revisión.

¿Qué se estudió en esta revisión? Más de 200 virus causan ILI, y producen los mismos síntomas que la influenza (fiebre, dolor de cabeza, dolores, tos y secreción nasal). Sin pruebas de laboratorio, los médicos no pueden distinguir entre los virus, ya que duran días y rara vez se convierten en una enfermedad grave. En el mejor de los casos, las vacunas solo son efectivas contra la influenza A y B, que representan aproximadamente el 5% de todos los virus circulantes. La vacuna inactivada se prepara mediante el tratamiento de los virus de la influenza con un agente químico específico que “mata” al virus. Las preparaciones finales pueden contener los virus completos (vacuna de virión completo) o la parte activa de ellos (vacunas divididas o subunidades). Estas vacunas se administran típicamente por inyección a través de la piel. Las cepas de virus contenidas en la vacuna son generalmente las que se espera que circulen en las siguientes temporadas epidémicas (dos cepas tipo A y una o dos cepas tipo B), que son las que recomienda la Organización Mundial de la Salud (vacuna estacional). La vacuna pandémica solo contiene la cepa del virus que es responsable de la pandemia (por ejemplo, el tipo A H1N1 para la pandemia de 2009 a 2010).

Mensajes clave. Las vacunas inactivadas pueden reducir la proporción de ancianos afectados por influenza e ILI. Los datos de mortalidad fueron escasos, y no encontramos datos sobre hospitalizaciones por complicaciones. Sin embargo, la variación en los resultados de los estudios significa que no podemos estar seguros de cuán grande será el impacto de estas vacunas en las diferentes estaciones.

Resultados principales. Se encontraron ocho ensayos controlados aleatorios (más de 5000 personas), de los cuales cuatro evaluaron los efectos adversos. Los estudios se llevaron a cabo en entornos de atención comunitaria y residencial en Europa y EE UU entre 1965 y 2000.

Los adultos mayores que reciben la vacuna contra la influenza pueden experimentar menos influenza en una temporada, del 6% al 2,4%, lo que significa que 30 personas necesitarían recibir vacunas de influenza inactivadas para evitar un caso de influenza. Los adultos mayores probablemente también experimenten menos ILI, de 6% a 3,5%, lo que significa que 42 personas necesitarían ser vacunadas para prevenir un caso de ILI. La cantidad de información sobre neumonía y mortalidad fue limitada. Los datos fueron insuficientes para asegurar el efecto de las vacunas sobre la mortalidad. No se presentaron casos de neumonía en un estudio que informó este resultado, y no se informaron datos sobre hospitalizaciones. No tenemos suficiente información para evaluar los daños relacionados con la fiebre y las náuseas en esta población.

El impacto de las vacunas antigripales en las personas mayores es modesto, independientemente del entorno, los resultados, la población y el diseño del estudio.

¿Hasta cuando está actualizada esta revisión?
La evidencia está actualizada hasta el 31 de diciembre de 2016.

creado el 9 de Octubre de 2018


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